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Quadratin 17 Apr, 2026 13:44

Hay muertos que sí hacen ruido

Bety, Claudia, Irma, Sandra


La formación económica, social, cultural y de clases que tipifica a México nos han dado características que les hemos ido agregando cambios a través de los tiempos, sin que necesariamente los transformemos radicalmente y si, en no pocos de los casos, las engrosemos con particularidades que terminan generalizándose que sin distinguir ideologías, religiones, creencias o filiaciones repetimos
cotidianamente de tal manera que las convertimos en parte de nuestros usos y costumbres, normalizándolas y aun justificando casi a prueba de cualquier razonamiento diferente. La inobservancia unilateral de las leyes, la transitoriedad de las conductas transgresoras y el mentir o emitir los más inauditos argumentos para justificar nuestras conductas socialmente poco aceptadas forman un cúmulo de identidad que usual y repetidamente ejercemos hasta volverlas indispensables y generalizadas en la
coexistencia social diaria.
Aunque que pueda parecer una exposición demasiado cuadrada y aun excluyente, hay una polarización e incidencia mayor en ciertas clases y grupos sociales así como especialmente en los grupos de poder que acceden a la administración del bien común que desarrollan prácticas de comunicación unilateral
basadas en conjeturas, tergiversación de la realidad de acuerdo a sus intereses y sobre todo en su lucha
persistente por eternizarse en el poder a costa de lo que sea que para perjuicio de la sociedad casi siempre es en contra de la mayoría salvo para sus adeptos, beneficiarios y simpatizantes mientras no afecten a los que deciden.

Así podemos ver que el otrora partido único de ser el referente de la nueva clase triunfadora del movimiento de 1910, abanderado y defensor de sus principios, usufructuó, usó y gastó la confianza
hasta convertirse en un depredador del bien común, de una alternancia que cambió para no cambiar más
como una alternativa al viejo modelo único que en la improvisación, el desplazamiento de los verdaderos
operadores de la maquinaria gubernamental no necesariamente partidarios así como no solo dejar casi
intactas las estructuras de corrupción y mal uso de los recursos públicos, las agrandaron con singular
empeño y persistencia por doce años hasta llegar ahora a un modelo parecido de partido único con un
contexto social algo diferente.

Entre otras de las característica definitorias y acendradas de esta, además de la incorporación masiva de cuadros no precisamente de los mejores si así se pueden considerar, de lo más rancio de los partidos que tanto critican, está el uso de un sub lenguaje críptico que pretende disfrazar actos, conductas y procedimiento no pocas veces aberrantes, discriminatorios, represivos y contrarios al bien común con verdaderos galimatías y terminajos dignos del museo del horror v.gr. se salió de su cauce por descarrilamiento, desplazamiento por retiro con la fuerza pública de manifestantes, goteo por derrame, etc., etc., así como versiones que son auténticas mentiras y negaciones de la tozuda realidad.
Aunque pareciera que hubiera alguna suerte de estrategia de los actuales gobernantes porque un día si y otro también agregan nuevos episodios a esta práctica que forma parte de su misma existencia, en los últimos días han y siguen enfrentando tres situaciones que los han puesto en la picota en las inefables redes sociales que son a saber: El asoleadero de las piernas de una mujer en uno de los balcones frontales de Palacio Nacional, el derrame de crudo en el golfo de México y el informe de la Comisión de desaparecidos en México de la ONU que han sido el fiel espejo de las expresiones persistentes de los gobiernos para tratar de escurrirse de los señalamientos y afirmaciones por sus conductas inadecuadas legal y socialmente tanto en el exterior sancionadas por los convenios internacionales firmados y que son ley en el País. Porqué no preguntan sobre Genaro Luna, por qué no hablan de la guerra de Calderón, fueron las respuestas virulentas ante las preguntas de algún reportero que se salió del cartabón mañanero sobre la certeza del video que testificaba el uso personalista de palacio nacional para al final con una mueca descompuesta argüir que no ¡hay algo que priva asolearse en el mismo palacio, aunque no es bien visto!, que fue un barco, unas gotas y son señalamientos de la derecha contra Pemex entre otras gracias para acabar reconociendo en una atropellada conferencia que si fue una oleoducto de un
pozo de petróleos mexicanos.
Ni es un organismo de la ONU, es tendencioso, reprueba la CNDH y otras tantas atrocidades ante el dolor, los crímenes, desapariciones de mexicanas y mexicanos que hoy madres buscadoras de más de 200 colectivos van desenterrando restos de los más de 132 mil desaparecidos y el asesinato de 35 de ellas para vergüenza ajena y coraje creciente de una población que cada vez aguanta menos.

Gerardo Garfias Ruiz
[email protected]

El artículo Hay muertos que sí hacen ruido apareció primero en Quadratín.

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