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El Financiero 19 Apr, 2026 08:56

Andrea Bocelli, Ángeles Azules y Ximena Sariñana hacen ‘vibrare forte l’anima’ en el Zócalo

Andrea Bocelli logró lo que pocos hubieran imaginado, darle un toque ‘selecto’ a lo ‘popular’, y ‘popularizar’ lo que se considera (erróneamente) ‘selecto’, durante su presentación en el Zócalo de la CDMX.

Una tarde altamente calurosa, con más de 30 grados, ya había calentado a quienes acudieron este sábado 18 de abril a la presentación gratuita del tenor italiano en la capital mexicana, con motivo del 30 aniversario de su disco Romanza.

La presentación, promovida por el Gobierno de la Ciudad de México y el Banco Plata, generó la pregunta de ¿Qué hacen los Ángeles Azules y Ximena Sariñana anunciados para interactuar con Andrea Bocelli?

De regreso a la antigua ópera

La jefa de Gobierno, Clara Brugada, informó que fueron más de 130 mil personas las que disfrutaron de la presentación de Andrea Bocelli, incluida ella misma, quien desde primera fila presenció la fusión musical.

Andrea Bocelli salió poco después de las 19:15 horas, ataviado con un elegante traje azul y dio inicio a una primera parte del concierto, con la interpretación de piezas clásicas de la ópera.

La donna è mobile, Brindis, El Toreador, Madame Butterfly, Carmen, Bebo al tuo fresco sorriso y Au found temple saint, fueron algunas de las piezas operísticas que dejaron lucir la ‘forte voce’ de Bocelli, quien en cada interpretación arrancó el aplauso de los asistentes.

Andrea Bocelli mostró su versatilidad como tenor y músico. (Foto: Cuartoscuro)

Estas interpretaciones generaron un ambiente de relajación que transportó a los ahí presentes a los antiguos teatros de ópera de la Europa de siglos pasados, ayudados por la proyección de imágenes acordes a las obras.

En esta parte del recital, Bocelli estuvo acompañado de la soprano Larisa Martínez, del barítono Juan Carlos Heredia, la vocalista Pia Toscano, la violinista Rusanda Panfili y los bailarines Brittani OConnor, Paul Barris, Angélica Cismondo y Francesco Acosta.

La joya de la corona fue el cierre de esta parte operística, con la música de la Orquesta Sinfónica de Minería y su director, Carlo Bernini, quienes interpretaron un fragmento de Carmina Burana, obra cuya fortaleza encendió el ambiente.

De Iztapalapa y la Toscana... para el mundo

Para la segunda parte del concierto, por las pantallas ubicadas a lo ancho de la plancha del Zócalo comenzaron a proyectarse imágenes de la carrera de Andrea Bocelli, mientras sonaban algunas canciones de su disco Romanza.

Para la apertura, la primera canción fue Caruso, una obra de Lucio Dalla de 1986, dedicada al tenor Enrico Caruso, que forma parte del álbum Romanza.

Con Il canto della Terra, Bocelli y las imágenes en la pantalla recordaron lo bello e importante que es cuidar al planeta.

Ximena Sariñana cantó What a wonderful world con Los Ángeles Azules y Andrea Bocelli tocando la flauta traversa. (Foto: Cuartoscuro)

Pero el júbilo estalló cuando en el escenario se formaron Los Ángeles Azules y Ximena Sariñana, quienes primero pusieron a bailar a muchos con Mis Sentimientos y luego dar paso a una fusión que pasó de lo ‘random’ a lo poético.

Al ritmo de cumbia, y con Andrea Bocelli tocando la flauta traversa, Ximena cantó What a wonderful world, pieza musical que hiciera famosa Louis Armstrong, y con la cual el cielo se iluminó de colores con los fuegos artificiales.

Y cuando se creía haber escuchado todo, llegó un clásico de Bocelli, Vivo per lei con el toque ‘cumbianchero’ y de ‘ Iztapasalsa’ de Ángeles Azules, canción que hizo ‘vibrare forte l’anima’ de todos.

El tenor italiano volvió al escenario todavía en un par de ocasiones para rematar con dos obras musicales que sacaron las lágrimas de quienes sintieron lo sublime de la interpretación: Con te partirò y Nessun dorma, con las cuales Andrea Bocelli dijo adiós a una gran noche.

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