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Publimetro 20 Oct, 2026 21:19 (5 min de lectura)
Observatorio Neutral

¡No todo es comer de más! Estrés, ansiedad y depresión también influyen en la obesidad

Por Alejandro Granados En Salud Mexico
¡No todo es comer de más! Estrés, ansiedad y depresión también influyen en la obesidad
PUNTOS CLAVE DEL ANALISIS (IA SCOPE)
• El estrés y la ansiedad alteran hábitos alimenticios mediante el cortisol.
• El hambre emocional genera un círculo vicioso de culpa y peso corporal.

El estrés laboral, las preocupaciones económicas, la ansiedad y la depresión pueden influir en los hábitos alimenticios y contribuir al aumento de peso, un problema de salud que no se limita a comer en exceso o a la falta de actividad física, sino que también involucra factores emocionales, psicológicos y sociales.

En entrevista con Publimetro, Blanca Estela Pérez, psicóloga clínica especialista en obesidad y bariatría en BIB System, advirtió que la relación entre salud mental y obesidad puede generar un círculo vicioso en el que las personas recurren a la comida para aliviar emociones desagradables, pero posteriormente experimentan culpa, estrés y ansiedad.

La especialista explicó que los hábitos alimenticios, el sedentarismo y las condiciones de vida influyen en el desarrollo del sobrepeso, mientras que los problemas emocionales pueden intensificar conductas que dificultan mantener un peso saludable.

“Una persona puede sentir ansiedad. Esto le lleva a comer. Esto aparentemente le da un alivio temporal, pero después puede ocurrir preocupación y aquí se vuelve el círculo vicioso”, explicó.

Los productos milagro no son medicamentos, a veces pueden ser medicinas Los productos milagro no son medicamentos, a veces pueden ser medicinas "pirata". | Source : Cuartoscuro/especia

Estrés laboral y problemas económicos influyen en el aumento de peso

La psicóloga señaló que las largas jornadas laborales, los traslados prolongados, las preocupaciones económicas y los conflictos familiares pueden modificar los hábitos de alimentación y reducir el tiempo disponible para realizar actividad física.

Explicó que el estrés y la falta de sueño también pueden influir en el apetito, debido a cambios hormonales y emocionales que favorecen la búsqueda de alimentos altamente calóricos.

En particular, mencionó el papel del cortisol, una hormona relacionada con la respuesta del organismo al estrés, cuya alteración puede influir en los patrones de alimentación.

Además, destacó que algunas conductas alimenticias se aprenden desde la infancia, cuando la comida se utiliza como una forma de expresar afecto, celebrar acontecimientos o consolar a alguien ante situaciones difíciles.

Estas experiencias pueden generar asociaciones emocionales con determinados alimentos y mantenerse durante la vida adulta.

¿Cómo identificar si comes por ansiedad o por hambre?

Uno de los principales problemas identificados por la especialista es el llamado hambre emocional, que ocurre cuando una persona siente la necesidad de comer para manejar una emoción y no necesariamente por una demanda fisiológica del organismo.

Pérez explicó que, a diferencia del hambre física, el hambre emocional suele aparecer repentinamente, provocar antojos específicos y mantenerse incluso después de haber comido.

También puede estar acompañada de sentimientos de culpa o vergüenza.

“¿Estoy comiendo porque tengo hambre física o porque necesito manejar la emoción que estoy sintiendo?”, planteó la psicóloga como una de las preguntas que pueden ayudar a identificar estas conductas.

La especialista advirtió que utilizar constantemente la comida para aliviar emociones puede dificultar el reconocimiento de las señales naturales de hambre y saciedad.

Médica conversa con una paciente durante una consulta sobre obesidad y atención integral basada en evidencia científica.Médica conversa con una paciente durante una consulta sobre obesidad y atención integral basada en evidencia científica. | Source : Foto: Envato Elements

Obesidad no es falta de voluntad, advierte especialista

Blanca Estela Pérez también rechazó que la obesidad deba interpretarse únicamente como una consecuencia de la falta de disciplina personal.

Explicó que se trata de una enfermedad compleja y multifactorial, cuyo tratamiento requiere considerar la salud física, el comportamiento alimenticio, las condiciones psicológicas y el entorno social del paciente.

“La obesidad no es una falta de voluntad, no es porque no puedo controlarlo, no, es algo muy complejo en el que como enfermedad debemos de darle respeto y el tratamiento”, afirmó.

Asimismo, advirtió que culpar o estigmatizar a las personas por su peso puede agravar los problemas emocionales, afectar su autoestima y dificultar la búsqueda de atención profesional.

La especialista señaló que las dietas excesivamente restrictivas pueden favorecer la recuperación del peso perdido, por lo que recomendó evitar tratamientos improvisados y buscar orientación especializada.

¿Cuándo buscar ayuda psicológica por problemas de alimentación?

La psicóloga explicó que existen señales de alerta que pueden indicar la necesidad de atención profesional, entre ellas la pérdida de control sobre la cantidad de alimentos consumidos, episodios de ingesta excesiva en periodos cortos y sentimientos recurrentes de culpa o vergüenza después de comer.

También recomendó buscar ayuda cuando la alimentación comienza a afectar la vida familiar, laboral o social, o cuando una persona recurre constantemente a la comida para enfrentar situaciones de estrés, ansiedad o tristeza.

En estos casos, destacó que el tratamiento puede requerir la participación de psicólogos, nutriólogos, médicos y, cuando sea necesario, psiquiatras, debido a que la obesidad no debe abordarse desde una sola especialidad.

EnvatoEnvato | Source : a

¿Qué hacer para evitar comer por ansiedad?

Como parte de las recomendaciones para modificar la relación emocional con los alimentos, Pérez sugirió incorporar pequeñas actividades que permitan identificar las emociones y desarrollar alternativas para manejarlas.

Entre ellas mencionó caminar de manera consciente durante algunos minutos, practicar ejercicios de respiración, escuchar música, conversar con familiares o amigos y escribir sobre las emociones que se experimentan.

También recomendó dedicar al menos 10 minutos diarios a la actividad física, incluso cuando las jornadas laborales dificulten mantener una rutina prolongada.

Finalmente, la especialista insistió en que el tratamiento de la obesidad debe incluir acompañamiento psicológico cuando sea necesario, ya que atender únicamente el peso corporal sin considerar los factores emocionales puede dificultar la recuperación y favorecer el abandono del tratamiento.

La prevención y atención de esta enfermedad, concluyó, requiere modificar hábitos, reconocer las señales emocionales y eliminar los prejuicios relacionados con el peso corporal.

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