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Mundiario 02 Oct, 2026 06:07 (5 min de lectura)
Soberania / Oportunidad

El recuerdo de Enrique Barón e Ignacio Vasallo hace una justa descripción de Julián García Vargas

El recuerdo de Enrique Barón e Ignacio Vasallo hace una justa descripción de Julián García Vargas
PUNTOS CLAVE DEL ANALISIS (IA SCOPE)
• Falleció el 29 de septiembre Julián García Vargas a los 80 años.
• Amigos Enrique Barón e Ignacio Vasallo publicaron un homenaje en El País.

El pasado 29 de septiembre falleció Julián García Vargas. Y dos de sus amigos, Ignacio Vasallo y Enrique Barón, colaboradores de MUNDIARIO, acaban de publicar en el diario El País una nota de recuerdo entrañable sobre él, que les gustaría ver también reproducida en este periódico.

Julián García Vargas, para los lectores que, por edad, no sepan de él, ha sido un demócrata practicante, siempre abierto al diálogo que –al margen de adscripciones políticas– le permitió tener amigos en todos los ámbitos del arco democrático español.

En 1976 ingresó en el Partido Socialista Obrero Español, procedente (como Enrique Barón y Ernest Lluch) de la Federación de Partidos Socialistas. Durante tres años fue presidente del Instituto de Crédito Oficial durante el primer Gobierno Socialista, hasta 1986 en el que sucedió como ministro de Sanidad a su amigo Ernest Lluch. Como tal le correspondió aplicar la Ley General de Sanidad, que Lluch había preparado y se aprobó en 1986. A partir de ahí su iniciativa contribuyó a poner en marcha las bases y la primera estructura del Sistema General de Salud del que disfrutamos en España.

En 1991 pasó a ser ministro de Defensa –hasta 1995– debiendo asumir la tarea de reorganización y modernización de nuestras Fuerzas Armadas. Durante cinco meses, entre diciembre de 1995 y abril de 1996 fue enviado especial de la Unión Europea para supervisar en Bosnia el cumplimiento del Acuerdo de Dayton.

Cuando regresó a su vida privada, retomó su profesión de economista, asumiendo diversas responsabilidades, sin por ello abandonar sus convicciones políticas y sociales.

Ha pasado por esta vida sin estridencias, y haciendo amigos. Y a sus 80 años se nos ha ido, también con la paz y la discreción con la que vivió. El recuerdo de Enrique Barón e Ignacio Vasallo hace una justa descripción de su persona. Vale la pena unirse a esta despedida y al recuerdo de una persona cabal. @mundiario


Julián García Vargas, un hombre prudente

Enrique Barón | Ignacio Vasallo

Las notas necrológicas de Julián García Vargas destacan algunos aspectos de su vida profesional que han tenido efectos que todavía siguen vigentes, como la puesta en marcha del recién creado Sistema Nacional de Salud en su etapa de ministro de Sanidad y Consumo y la dirección de las primeras participaciones importantes de las fuerzas armadas en operaciones militares de paz de la OTAN y la ONU. También resaltan su dimisión en 1995 por las escuchas ilegales del Centro Superior de Información de la Defensa (Cesid), de las que no tenía conocimiento.

Durante sus largos años de servicio público, nunca apareció en los medios por motivos distintos de los profesionales. Fue siempre discreto. El día de su dimisión decidió también afeitarse el bigote y pasó al anonimato en el que se encontraba a gusto. Por supuesto, en los ambientes relacionados con las relaciones internacionales y la tecnología de la defensa sabían dónde encontrarle. Siempre estuvo disponible para colaborar en la mejora de nuestras instituciones en esos sectores y no solamente en ellas.

Julián fue un ejemplo de la meritocracia surgida en los años setenta del pasado siglo, que transformó la sociedad española cuando el miedo a los últimos coletazos de la dictadura fue poco a poco pasando a segundo plano y se estaban poniendo las bases para circular hacia la democracia.

Formó parte de la Federación de Partidos Socialistas que se integró en el PSOE antes de las primeras elecciones democráticas de 1977. Participó de manera destacada en el diseño de las políticas económicas del partido tanto durante la oposición como en los años de gobierno, pero no quiso que otras actividades políticas le desviaran de lo que él consideraba su misión: la mejora de las estructuras económicas y sociales de España que pudieran permitir una mejora en la calidad de vida de los españoles, por lo que nunca fue en las listas ni al Congreso ni al Senado. El servicio al país, como economista, estaba por encima de lo demás.

Su mente analítica y las muchas horas de estudio le permitieron tener un conocimiento profundo de las materias sobre las que tenía que tomar decisiones, siempre de manera prudente y sin estridencias. Buscaba convencer en vez de imponer. Susurraba no solo a los generales, sino a la vida en general, convencido de que la buena educación abría todas las puertas.

Fue siempre prudente tanto en la esfera pública como en la privada. Sus apariciones en los medios eran siempre profesionales. Se casó joven con Araceli Pereda, actual presidenta de Hispania Nostra, con quien tuvo dos hijos. Era aficionado a la música, al jazz de joven y a la ópera después.

Los que hemos compartido la vida, tanto la pública como la privada, con Julián durante los últimos sesenta años, sentimos el dolor personal por su pérdida y también la creencia de que España ha perdido a un político importante, discreto y prudente, alejado del ruido que ahora invade ese espacio. @mundiario


Enrique Barón es expresidente del Parlamento Europeo. Ignacio Vasallo fue fundador y primer director general de Turespaña.