El Los Angeles Lakers dejaron escapar una oportunidad de oro y permitieron que los Houston Rockets sigan con vida en la serie. El 93-99 en el Crypto.com Arena no solo alarga la eliminatoria hasta el sexto partido, sino que deja una marca histórica inesperada para LeBron James.
El dato lo dice todo. Por primera vez en 18 años, LeBron James perdió un closeout de playoffs en casa", una anomalía en una carrera construida sobre la fiabilidad en noches decisivas. A sus 41 años, el líder angelino firmó 25 puntos, pero su desacierto exterior (0 de 6 en triples) simbolizó la frustración de unos Lakers que no supieron cerrar la serie.
El partido tuvo un guion traicionero. Los Lakers comenzaron dominando con ventajas claras, pero poco a poco los Rockets fueron encontrando ritmo hasta darle la vuelta al marcador antes del descanso. Desde ahí, el equipo texano jugó con una mezcla de acierto, energía y fe que terminó por desactivar a su rival.
Sin Kevin Durant, Houston encontró soluciones colectivas. Jabari Smith Jr. lideró con 22 puntos, mientras Alperen Sengun rozó el triple-doble y Amen Thompson aportó en todas las facetas. Un esfuerzo coral que sostiene la ilusión de una remontada imposible.
Los Lakers, por su parte, acusaron las ausencias y la falta de control en los momentos clave. Ni el regreso de Austin Reaves ni el dominio interior de Deandre Ayton fueron suficientes para evitar un desenlace que reabre completamente la serie.
La historia juega en contra de los Rockets: nadie ha remontado un 0-3 en playoffs. Pero el baloncesto, como tantas veces, se alimenta de excepciones. Y Houston, ahora, tiene una oportunidad de escribir la mayor de todas. @mundiario