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Quadratin 03 May, 2026 12:17

Urge Arquidiócesis de Morelia resignificar cargas ante crisis social 

MORELIA, Mich., 3 de mayo de 2026.- En el marco de la celebración de la Santa Cruz, el arzobispo de Morelia, José Armando Álvarez Cano, planteó una lectura que trasciende lo estrictamente religioso y coloca el símbolo de la cruz como una metáfora de responsabilidad, compromiso y resistencia ante las adversidades cotidianas.

Durante su homilía dominical, el prelado sostuvo que la cruz no solo remite a un elemento de fe, sino a una experiencia común en la vida social, marcada por cargas personales, familiares y laborales que, dijo, deben asumirse con sentido y propósito.

“La cruz representa la fidelidad a Dios Padre, la fidelidad a sus mandatos”, expresó, al tiempo que subrayó que este símbolo también encarna “el amor por cada uno de nosotrod”.

Sin embargo, el mensaje avanzó hacia una dimensión más amplia al advertir que las cargas que enfrentan las personas en su vida diaria, enfermedades, conflictos familiares o exigencias económicas, pueden derivar en desgaste social si no se enfrentan desde una lógica de sentido.

“Todos llevamos nuestra cruz, personas, enfermedades, situaciones familiares. Es decir, cada uno de nosotros tiene un camino de cruz, pero cuando nosotros no lo hacemos por amor, se convierte siempre en una carga, se convierte en un infierno”, señaló.

En ese sentido, ejemplificó con situaciones concretas como el cuidado de personas adultas mayores, el trabajo constante para sostener a una familia o el enfrentar enfermedades prolongadas, contextos que describió como parte de una realidad social que exige sacrificios sostenidos.

“Sabemos los grandes sacrificios que las personas realizan a veces cuidando a sus padres ya ancianos, enfermos. Personas que tienen que trabajar por sus hijos continuamente”, indicó.

El Arzobispo también planteó que estas condiciones no son opcionales, sino inherentes a la vida, por lo qeu llamó a asumirlas como parte de un proceso que, desde su visión, puede conducir a una forma de realización personal y colectiva.

“No hay salvación sin cruz, no hay camino para llegar al Padre”, afirmó, al insistir en que las dificultades forman parte estructural del trayecto humano.

En su mensaje, también hizo énfasis en la necesidad de dotar de sentido a estas cargas, al advertir que despojarlas de propósito puede derivar en frustración o deterioro emocional, “llevar una cruz sin amor se convierte siempre en un infierno”.

Finalmente, el líder de la Iglesia católica en Morelia sintetizó su planteamiento en tres ejes, la cruz como signo de amor, de entrega y de obediencia, pero también como un camino que, más allá del ámbito religioso, interpela la forma en que las personas enfrentan sus responsabilidades y desafíos cotidianos.

“Que mantengamos siempre estas pequeñas ideas en nuestro corazón, la cruz es un signo de amor, un signo de entrega, la cruz es un signo de obediencia y la cruz siempre es un camino de salvación”, concluyó

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