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Mundiario 15 May, 2026 14:24

Carmen García Mateo hace historia como la primera rectora de la Universidade de Vigo

La elección de Carmen García Mateo como primera rectora de la historia de la Universidade de Vigo trasciende el simple relevo institucional. Su victoria representa un cambio generacional, simbólico y también cultural en una de las universidades más jóvenes y dinámicas del sistema universitario español. Después de décadas en las que la dirección de las grandes instituciones académicas estuvo dominada casi exclusivamente por hombres, la llegada de García Mateo al rectorado supone una fotografía distinta de la Galicia universitaria y científica del siglo XXI. Su elección llega también cuando todavía está reciente la elección de la primera rectora de la USC, Rosa Crujeiras.

La catedrática de Teoría de la Señal y Comunicaciones se impuso con claridad en la segunda vuelta electoral a la actual vicerrectora de Investigación, Belén Rubio, obteniendo alrededor del 56% del voto ponderado. Pero más allá de los porcentajes, el resultado refleja el respaldo a una candidatura que durante la campaña defendió la necesidad de transformar la gobernanza universitaria hacia modelos más participativos, ágiles y cercanos a los campus y a los centros de investigación.

No es una figura improvisada ni ajena a la estructura de la universidad. García Mateo pertenece a la generación que ayudó a construir la propia Universidade de Vigo desde sus orígenes. Ingeniera de telecomunicaciones formada en la Universidad Politécnica de Madrid, llegó en 1987 a una Escuela de Telecomunicación recién creada, en una época en la que las mujeres apenas representaban una minoría testimonial en las ingenierías. En su promoción, apenas el 8% del alumnado eran mujeres. Aquella circunstancia explica en parte la dimensión simbólica de su elección actual.

La Universidade de Vigo tendrá por primera vez una mujer al frente de su rectorado. García Mateo reivindica una gestión más participativa y una universidad conectada con la sociedad

Su trayectoria académica y científica está estrechamente vinculada al desarrollo tecnológico gallego de las últimas décadas. Investigadora de referencia en tecnologías del habla, acústica e inteligencia artificial aplicada al diagnóstico de enfermedades neurodegenerativas, dirige el Grupo de Tecnologías Multimedia (GTM) en el centro de investigación AtlantTIC y ha participado en proyectos internacionales punteros. También lideró iniciativas tan conocidas como el conversor bilingüe texto-voz Cotovía, desarrollado en gallego y castellano, una aportación que combinó innovación tecnológica y compromiso lingüístico.

A diferencia de otros procesos universitarios excesivamente centrados en debates corporativos, la campaña de García Mateo introdujo además cuestiones muy concretas ligadas a la vida cotidiana de la comunidad universitaria. Su propuesta de crear una escuela infantil en el campus de Vigo —un servicio ya existente en Ourense y Pontevedra— conectó con demandas históricas vinculadas a la conciliación y al bienestar laboral y familiar dentro de la universidad. También puso el foco en necesidades estructurales de los otros campus, como la residencia universitaria en Pontevedra o la finalización del edificio Aeroespacial en Ourense.

Ese enfoque revela una visión de universidad menos burocrática y más orientada a la gestión de servicios, al cuidado de la comunidad y a la conexión entre investigación, calidad de vida y territorio. Una perspectiva especialmente relevante en un momento en el que las universidades públicas afrontan desafíos crecientes: competencia internacional, envejecimiento demográfico, captación de talento, financiación insuficiente y adaptación acelerada a la revolución tecnológica de la inteligencia artificial.

Pero probablemente el elemento más significativo de esta elección sea el valor que adquiere en términos de representación y liderazgo femenino. Galicia ha avanzado notablemente en presencia de mujeres en el ámbito científico y universitario, pero los espacios de máxima dirección continúan mostrando desequilibrios históricos. La llegada de García Mateo al rectorado rompe una barrera simbólica que durante años parecía resistirse incluso en instituciones donde las mujeres ya eran mayoría en muchas titulaciones y áreas docentes.

Premio María Wonenburger en 2014

Su propia trayectoria ha estado marcada por ese compromiso. Premio María Wonenburger en 2014 por su contribución a la ciencia y a la tecnología, García Mateo lleva años defendiendo públicamente la necesidad de visibilizar referentes femeninos en sectores tradicionalmente masculinizados. En más de una ocasión ha insistido en la importancia de que las mujeres “se sienten a la mesa” donde se toman las decisiones, una reflexión que ahora adquiere una dimensión especialmente tangible.

Sin embargo, convertir su elección únicamente en una victoria simbólica sería injusto y reduccionista. Su éxito responde también a una sólida carrera de gestión universitaria. Ya fue vicerrectora de Titulaciones y Convergencia Europea entre 2006 y 2010, durante el rectorado de Alberto Gago, pilotando una de las etapas más complejas para las universidades españolas: la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior. Aquella transformación obligó a rediseñar grados, másteres y metodologías docentes en medio de intensos debates académicos y políticos.

Rectorado de la Universidad de Vigo. / Mundiario Rectorado de la Universidade de Vigo. / Mundiario

Un doble reto

La nueva rectora asume ahora una universidad con fortalezas indiscutibles en investigación y transferencia tecnológica, especialmente en ámbitos como telecomunicaciones, ingeniería, inteligencia artificial, ciencias marinas o aeroespacial. Pero también hereda problemas estructurales compartidos por buena parte del sistema universitario: precariedad investigadora, dificultades para estabilizar talento joven y una creciente presión para competir en rankings internacionales con recursos limitados.

El reto será doble. Por un lado, mantener la capacidad científica y de innovación que ha convertido a la Universidade de Vigo en uno de los motores tecnológicos de Galicia. Por otro, reforzar la cohesión interna y el sentimiento de comunidad en una institución repartida entre tres campus con necesidades muy diferentes.

La elección de Carmen García Mateo refleja además una evolución profunda de la propia sociedad gallega. Hace apenas unas décadas resultaba casi inimaginable que una ingeniera de telecomunicaciones especializada en inteligencia artificial y procesamiento de voz dirigiese una universidad pública gallega. Hoy esa imagen simboliza precisamente la Galicia que intenta abrirse paso entre tradición, conocimiento y modernización.

Y quizá ahí resida el verdadero valor de esta elección: no solo en que una mujer llegue por primera vez al rectorado, sino en que lo haga representando una universidad más científica, más tecnológica, más diversa y más conectada con los desafíos reales del futuro. @mundiario

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