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Mundiario 10 Jun, 2026 21:33

El PSOE cierra la puerta a Moreno y descarta apoyar la investidura para impedir la coalición con Vox

La política española vive instalada desde hace años en una paradoja permanente. Todos los partidos apelan al diálogo institucional, pero cada vez existen menos espacios para los acuerdos transversales. Andalucía se ha convertido ahora en el último escenario donde se pone a prueba esa contradicción.

La posibilidad de que el PSOE andaluz pudiera facilitar, mediante la de abstención de dos de sus 28 diputados, la investidura de Juanma Moreno para impedir la entrada de Vox en el Gobierno autonómico apenas ha sobrevivido unas horas en el debate público. La dirección socialista que encabeza la exvicepresidenta primera del Gobierno central y exministra de Hacienda, María Jesús Montero, la ha descartado de forma rotunda, calificándola de una hipótesis sin recorrido.

La posición del PSOE andaluz llega después de que el socialismo extremeño sorprendiera al ofrecer apoyo a los presupuestos de la Junta de Extremadura si el Partido Popular rompía su alianza con la ultraderecha. Aquella iniciativa supuso el segundo intento de los socialistas de una comunidad autónoma, después de los aragoneses de la exministra Pilar Alegría, de ofrecer sus votos para sacar adelante las cuentas de los populares a cambio de bloquear la entrada de la formación de Santiago Abascal en los ejecutivos. Sin embargo, Andalucía parece caminar en dirección contraria, la misma que había señalado Ferraz en Extremadura para negarse a colaborar en la investidura de María Guardiola.

La negativa socialista no responde únicamente a una cuestión aritmética parlamentaria. En San Vicente, sede del PSOE andaluz, consideran que el PP de Moreno ha elegido conscientemente a Vox como socio preferente y que cualquier intento de presentar esa relación como una imposición de las circunstancias carece de credibilidad. También se asumen como una “enmienda a la totalidad” al presidente andaluz y, según fuentes socialistas citadas por El País, “ni el PP nos quiere como aliados ni nosotros tampoco”.

El rechazo del PSOE-A también se produce tras la publicación de una carta abierta de la federación andaluza de la UGT, que ha reclamado a izquierda y derecha tender puentes para bloquear la entrada de Vox en la Junta de Andalucía. El sindicato hermano de los socialistas ha pedido “a los partidos que ejerzan un liderazgo responsable y que eviten formar gobierno con fuerzas antidemocráticas”. “No se trata de afinidades ideológicas. No se trata de bloques (…) se trata de tender puentes entre demócratas de verdad”, arguyen en la unión de trabajadores,

El PSOE se niega a tender puentes para la investidura

Sin embargo, en San Vicente ha caído mal esa misiva. La llegada de Montero, del núcleo duro del presidente Pedro Sánchez y curtida en la polarizada política nacional ha endurecido la confrontación con el Ejecutivo autonómico del moderado Moreno, y no parece querer lanzar otras vías de interlocución como las que han intentado, sin fruto, Alegría en Aragón, Carlos Martínez en Castilla y León o el recién nombrado líder en Extremadura, Álvaro Sánchez Cotrina.

En este escenario, la propuesta lanzada por UGT Andalucía reclamando acuerdos entre fuerzas democráticas para impedir la entrada de Vox en las instituciones ha sido recibida con evidente incomodidad por parte de los socialistas. Aunque el sindicato evitó señalar expresamente una fórmula concreta, la interpretación generalizada fue que planteaba una abstención de las fuerzas de izquierda para facilitar la continuidad de Moreno sin necesidad de apoyarse en Vox.

La reacción del PSOE fue inmediata. Consideró la iniciativa “fuera de lugar” y reiteró que no existe ninguna negociación ni intención de abrirla. El PSOE andaluz parece haber optado por esta segunda lectura. Considera que facilitar la investidura de Moreno no alteraría la estrategia del PP respecto a Vox y, además, podría generar una profunda desmovilización entre su propio electorado. Desde esta perspectiva, la responsabilidad de evitar la entrada de la ultraderecha en las instituciones corresponde exclusivamente a los barones populares.

Mientras tanto, Moreno afronta las negociaciones para la constitución del Parlamento y la futura investidura sabiendo que su margen de maniobra pasa inevitablemente por entenderse con Vox y asumir parte de su marco ideológico, como la llamada “prioridad nacional”. @mundiario

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