León, Gto.- Las puertas monumentales del Templo Expiatorio de León se acercan a su 56 aniversario, fueron creación del arquitecto José Carlos Ituarte González (1912-1992), quien las diseñó y entregó en julio de 1970, dejando un importante legado artístico en el Bajío.
Así se pronunció el hijo del autor, Antonio Gerardo Ituarte Mariscal, en una visita reciente a la ciudad para presentar su libro “El Cristo del Cubilete”, donde detalla la actividad de su padre en Guanajuato, y quien compartió con AM anécdotas alrededor de estas obras monumentales, que señaló, ya requieren restauración.
En el caso del Expiatorio, Ituarte González trabajó del año 1956 a 1976, además de que diseñó y elaboró las cuatro puertas de bronce en sobre relieve en este reconocido templo católico.
“Mi padre tuvo un problema con el fundidor, que se gastaba en la copa el dinero que él le daba, por lo que tuvo que buscar a otro fundidor, en Guadalajara, que abusando de su confianza firmó las puertas (como propias). Él no dijo nada, pero muy mal hecho. Yo tuve que intervenir y borrar el nombre de esta persona, porque una cosa es ser fundidor y otra, el artista que las hizo”, detalló.
En una de las puertas se representa a Jesús, junto a sus apóstoles, predicando el Evangelio. Fotos: Mary Ochoa y Martha Silva
Con un peso aproximado de una tonelada, cada puerta representa diferentes escenas bíblicas y religiosas que buscan inspirar a los feligreses, donde José Carlos Ituarte plasmó todos sus conocimientos artísticos y técnicos, además de su profunda fe, para entregar un trabajo de calidad comparable al de artistas y escultores europeos.
Las diferentes escenas se interpretan desde la primera puerta, la de la izquierda, hacia la derecha, iniciando con el Génesis y la creación del hombre, así como su expulsión del paraíso por causa del pecado original.
“Mi papá quiso expresar la Anunciación a la Virgen María y el Ángel; (…así como) el Nacimiento de Jesús, cuando viene al mundo, con los ángeles y el cielo cantando de júbilo, y María y José en el pesebre.
“(Posteriormente) fue creciendo Jesús y fue tomando el papel que su Padre le había asignado, que era anunciar su palabra, y ahí se encuentra platicando con los apóstoles. “Aquí se ve la placa de la autoría de mi papá”, afirma con orgullo mientras señala el distintivo que indica nombre y fecha de la obra.
Antonio Gerardo Ituarte Mariscal habla sobre la obra que realizó su padre para el Templo Expiatorio. Foto: Mary Ochoa y Martha Silva
La siguiente escena aborda la Última Cena, con la institución del Sacramento (donde la gente, por costumbre, ha frotado la mano de la figura de Jesús, desgastando lo que sería la Hostia Sagrada, hasta dejar el metal expuesto), para observar más arriba el sacrificio de Jesús, donde Antonio destacó que el crucifijo (es decir, la figura de Jesús en la cruz) es la más grande de su tipo (en una puerta de hierro), por la forma de la proyección del cuerpo.
En los relieves, también se retrata a Jesucristo Resucitado, la llegada del Espíritu Santo sobre los Apóstoles y la fundación de la Iglesia, representada en la Plaza de San Pedro, en Roma, con la figura de dos papas, Inocencio XII y Clemente X.
La figura de Jesús resucitado forma parte del diseño del arquitecto José Carlos Ituarte González. Foto: Mary Ochoa y Martha Silva
Cabe destacar que José Carlos Ituarte González fue constructor del Monumento a Cristo Rey en el Cerro del Cubilete, en el municipio de Silao, cuyo diseño fue obra de su suegro, Nicolás Mariscal y Piña, y también fue constructor del Templo Expiatorio Diocesano del Sagrado Corazón de Jesús (con un diseño proyectado por el arquitecto Luis G. Olvera), entre otras obras importantes.
Como escultor, posteriormente diseñó las puertas de la Basílica de Santa María del Roble en Monterrey, Nuevo León, y fue fundador del Colegio de Arquitectos Valuadores de México, además de pintor y un barítono extraordinario, recordó con admiración su hijo.
JLMP