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Mundiario 23 Jun, 2026 18:43

Deportar a cualquier precio: la cita a escondidas de la UE con el régimen talibán

La política migratoria europea sigue endureciéndose y la reunión celebrada en Bruselas entre representantes de la Comisión Europea, quince Estados miembros y una delegación de las autoridades de facto talibanes marca uno de los movimientos más controvertidos desde que los islamistas recuperaron el poder en Afganistán en 2021.

El encuentro, presentado por Bruselas como una cita de carácter estrictamente técnico, busca avanzar en los mecanismos que permitan aumentar las deportaciones de ciudadanos afganos desde Europa, una cuestión que hasta hace pocos años habría sido considerada prácticamente impensable.

La reunión supone además la primera visita oficial de representantes talibanes a territorio comunitario desde su regreso al poder. Aunque la Unión Europea continúa sin reconocer oficialmente al Gobierno afgano, la necesidad de establecer canales operativos para gestionar los retornos ha llevado a la Comisión a abrir contactos que comenzaron meses atrás con una primera reunión celebrada en Kabul en enero.

La Comisión Europea ha insistido en todo momento en que no se trata de una negociación política, sino administrativa. Según las explicaciones ofrecidas por Bruselas, el encuentro fue copresidido por funcionarios comunitarios y representantes suecos y se centró en cuestiones relacionadas con la identificación de las personas sujetas a expulsión, la expedición de documentos de viaje y los procedimientos necesarios para ejecutar los retornos.

Fuentes comunitarias subrayan que el objetivo principal es facilitar la expulsión de aquellas personas que han cometido delitos graves o representan una amenaza para la seguridad. El portavoz comunitario Markus Lammert recordó que estos contactos responden a la petición formulada en octubre por veinte países europeos y asociados al espacio Schengen, entre ellos Alemania, Bélgica, Italia, Suecia, Polonia, Finlandia o Hungría.

Según un responsable afgano citado por AFP, las conversaciones han sido “constructivas” y podrían conducir a avances positivos siempre que se respeten los derechos de los ciudadanos afganos presentes en Europa. Por parte de Kabul también se ha abordado la recuperación de algunos servicios consulares para los ciudadanos afganos residentes en países comunitarios.

La cita estuvo rodeada de un notable secretismo. No se celebró en la sede oficial de la Comisión Europea, sino en un hotel de Bruselas, precisamente para evitar cualquier simbolismo político que pudiera interpretarse como un reconocimiento institucional de los talibanes.

Bélgica autorizó cinco visados de un solo día exclusivamente válidos para territorio belga y no para el conjunto del espacio Schengen. El Gobierno belga explicó que los servicios de inteligencia no encontraron indicios de riesgo para la seguridad nacional, aunque el propio ministro de Exteriores, Maxime Prévot, manifestó públicamente sus reservas respecto a la invitación.

España, por su parte, no participó en el encuentro y tampoco formó parte del grupo de países que promovieron la iniciativa el pasado otoño.

El endurecimiento de la política migratoria europea

La reunión se produce en un contexto más amplio de endurecimiento de las políticas migratorias europeas. La entrada en vigor del nuevo Pacto sobre Migración y Asilo, junto con el impulso de los centros de retorno fuera del territorio comunitario, forma parte de una estrategia orientada a aumentar la eficacia de las expulsiones y reforzar el control de las fronteras exteriores.

Dentro de este nuevo escenario, Afganistán se ha convertido en un asunto especialmente delicado. En 2025 los ciudadanos afganos constituyeron el principal grupo nacional beneficiario de protección internacional en la Unión Europea, con más de 98.000 solicitudes de asilo aceptadas, según Eurostat.

Sin embargo, varios países han comenzado a reclamar mecanismos más ágiles para expulsar a quienes ven rechazadas sus peticiones o han sido condenados por delitos. Alemania ya ha puesto en marcha programas de devolución y ha deportado a más de un centenar de ciudadanos afganos procesados por delitos.

La iniciativa europea ha provocado una fuerte reacción de organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos. Naciones Unidas ha llegado a describir Afganistán como un “cementerio para los derechos humanos”, mientras que diversos informes documentan detenciones arbitrarias, torturas y represalias contra personas retornadas.

Amnistía Internacional ha advertido que Afganistán no puede ser considerado un país seguro y sostiene que cualquier retorno podría vulnerar las obligaciones internacionales de no devolución cuando existan riesgos para la vida o la integridad física de las personas afectadas.

La directora de la oficina de la organización ante las instituciones europeas, Eve Geddie, denunció que “el sistema de represión institucionalizada de los talibanes afecta a todos los ámbitos de la vida diaria e incluye gravísimas restricciones de los derechos de las mujeres y las niñas, el uso de la tortura y otros malos tratos, la desaparición forzada, los arrestos arbitrarios y las ejecuciones extrajudiciales”.

#Taliban shouldn't be invited to #Brussels. This gives into blackmailing & normalisation.

Together with fellow parliamentarians & former Afghan parliamentarians, I sent an open letter to @Bart_DeWever & @vonderleyen#EU shouldn't trade its principles for deportation deals.
1/3 pic.twitter.com/T7j6hclDdE

— Hannah Neumann (@HNeumannMEP) June 23, 2026

El eco de las acusaciones de legitimación del régimen

La activista y premio Nobel de la Paz Malala Yousafzai también expresó su preocupación por el encuentro. “La UE ha invitado a representantes de los talibanes a Bruselas para discutir sobre un acuerdo migratorio, es algo que me consterna y preocupa”, afirmó. Para la activista paquistaní, cualquier contacto con las autoridades afganas debería tener como prioridad absoluta los derechos de las mujeres y las niñas.

Las críticas se han extendido igualmente al Parlamento Europeo. La eurodiputada alemana Hannah Neumann advirtió de que “Los talibanes no deberían ser invitados a Bruselas. Esto da pie al chantaje y la normalización”. En una carta dirigida a la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen y al Gobierno belga, varias parlamentarias europeas sostienen que “Estas reuniones no son ejercicios técnicos. Cada invitación, cada visado, cada reunión oficial le da a los talibanes lo que llevan buscando desde que se hicieron con el poder: legitimidad política y reconocimiento internacional”.

La reunión evidencia un cambio de prioridades en la Unión Europea. El discurso dominante en varios gobiernos europeos pone el acento en la seguridad y en la necesidad de hacer efectivas las expulsiones, incluso cuando ello obliga a establecer contactos con regímenes que no cuentan con reconocimiento diplomático y que son objeto de duras críticas por parte de organismos internacionales.

Bruselas insiste en que el diálogo no implica reconocimiento político alguno y recalca que las decisiones finales sobre cada expulsión corresponden a los Estados miembros. No obstante, el simple hecho de que representantes talibanes hayan sido recibidos por primera vez en la capital comunitaria constituye un cambio drástico respecto a la política mantenida durante los últimos años. @mundiario

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