José Luis Rodríguez Zapatero se convirtió durante la presente legislatura en mucho más que un expresidente con ascendencia política dentro del PSOE. Las agendas personales y comunicaciones intervenidas por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), en el marco de la investigación judicial que le afecta por el rescate de la aerolínea venezolana Plus Ultra, dibujan el perfil de un dirigente que ejerció como interlocutor privilegiado entre el Gobierno de Pedro Sánchez y Junts per Catalunya en uno de los periodos más delicados de la legislatura.
Las agendas, que abarcan desde el 1 de enero de 2024 hasta el 18 de mayo de 2026, demuestran una sucesión constante de desplazamientos a Suiza, reuniones con la dirección de los independentistas y posteriores encuentros en La Moncloa para trasladar al presidente del Gobierno y a su núcleo duro el estado de unas conversaciones que resultaban decisivas para la estabilidad parlamentaria del Ejecutivo.
Los tiempos descritos en la documentación refleja que Zapatero desempeñó un papel determinante tanto en la negociación de la Ley de Amnistía como en la compleja relación posterior con el partido de Carles Puigdemont, convertido desde las elecciones generales de 2023 en uno de los principales árbitros de la legislatura.
También muestran que desde el otoño de 2023 comenzaron a repetirse los viajes a Suiza, escenario elegido para las conversaciones discretas entre el PSOE y Junts bajo la supervisión de un mediador internacional. A partir de enero de 2024, estas reuniones aparecen coordinadas de forma recurrente con Santos Cerdán, entonces secretario de Organización de los socialistas, quien acompañó a Zapatero en buena parte de las negociaciones con el independentismo catalán.
El patrón se repite a lo largo de los documentos: viaje a Ginebra o Zúrich, encuentro con dirigentes de Junts y, posteriormente, reunión en La Moncloa para informar sobre el desarrollo de las conversaciones. Las exigencias del partido de Puigdemont fueron constantes desde el inicio como la aplicación efectiva de la amnistía, el regreso del expresident a España, el reconocimiento político de Cataluña y del supuesto lawfare ejercido contra el independentismo.
Un mediador permanente entre Sánchez y Puigdemont
Sin embargo, las relaciones entre ambas partes nunca dejaron de ser tensas. Junts reprochó reiteradamente al Ejecutivo no haber logrado que el Tribunal Supremo levantase la orden de detención contra Puigdemont tras la aprobación de la amnistía.
Los documentos conocidos revelan que Zapatero asumió una función que trascendía la mera intermediación puntual. El expresidente aparece como el principal canal de comunicación entre La Moncloa y el entorno de Puigdemont. En abril de 2025, por ejemplo, figura una reunión conjunta con Cerdán y el ministro de la Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, para analizar la evolución de las negociaciones con Junts.
Las anotaciones también muestran el grado de implicación personal del expresidente. En septiembre de 2025, Zapatero expresó a su secretaria Gertrudis Alcázar su malestar al coincidir en el mismo vuelo hacia Suiza con la portavoz parlamentaria de Junts, Miriam Nogueras, circunstancia que podía comprometer la discreción de las conversaciones. La logística de estos encuentros se coordinaba cuidadosamente para evitar filtraciones o coincidencias que pudieran hacer públicas unas negociaciones especialmente sensibles para ambas partes.
Según las informaciones publicadas, el encarcelamiento de Cerdán en el marco del caso Koldo habría obligado a Zapatero a asumir todavía más protagonismo en la interlocución con Junts. Las agendas reflejan reuniones posteriores con Sánchez, Bolaños, la entonces vicepresidenta primera María Jesús Montero y la mano derecha del ex alto cargo en la Secretaría de Organización socialista, Juanfran Serrano, destinadas a evaluar la evolución de unas conversaciones que se desarrollaban en un clima de creciente desconfianza.
El relevo tras la caída de Cerdán
Pese a los esfuerzos desplegados, la relación con Junts se fue deteriorando progresivamente. "El Gobierno no ha podido hacer más; hemos aprobado la Ley de Amnistía y hay que seguir apostando por el diálogo", habría trasladado Zapatero a Puigdemont en una de esas conversaciones, según las informaciones publicadas. El expresidente insistía en que el diálogo seguía siendo la única vía posible para reconducir la situación política, mientras confiaba en un eventual pronunciamiento favorable del Tribunal Constitucional sobre la aplicación de la amnistía.
Más allá de Junts, las agendas revelan una intensa actividad política de Zapatero durante 2024 y 2025, con reuniones frecuentes con Sánchez y miembros destacados del Gobierno. Bolaños emerge como uno de sus principales interlocutores institucionales, aunque también aparecen encuentros con la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz, el ministro de Transportes Óscar Puente, el jefe de la diplomacia española José Manuel Albares, la exministra de Igualdad Irene Montero o el ministro de Economía Carlos Cuerpo, actual vicepresidente primero.
Esta red de contactos confirma que, años después de abandonar La Moncloa, Zapatero continuaba desempeñando un papel central en la estrategia política del PSOE y del Ejecutivo. Las anotaciones conocidas consolidan la imagen de un expresidente convertido en uno de los principales arquitectos de la compleja ingeniería parlamentaria que ha permitido a Sánchez sostener la legislatura pese a su dependencia de los partidos independentistas.
En una legislatura marcada por la fragmentación política y las negociaciones permanentes, las agendas revelan que Zapatero no actuó únicamente como consejero político, sino como uno de los protagonistas fundamentales de la supervivencia parlamentaria del Gobierno. @mundiario