Ensenada BC.- El Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado al vino resta competitividad al sector vitivinícola de Baja California y afecta a toda la cadena de valor vinculada con la gastronomía, el turismo y la producción agrícola, declaró Julio Salinas López, presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Ensenada (CCEE).
Comentó que el vino mexicano compite en el mercado nacional con una carga fiscal que eleva el precio final al consumidor y reduce el margen de operación de productores, restaurantes y establecimientos turísticos.
Refirió que, de acuerdo con la Ley del IEPS, las bebidas alcohólicas pagan 26.5% cuando tienen una graduación de hasta 14 grados; 30% cuando superan los 14 y llegan hasta 20 grados, y 53% cuando rebasan los 20 grados, en el caso del vino de mesa, la mayor parte del producto se ubica en los dos primeros rangos.
Origen nacional
Agregó que el Consejo Mexicano Vitivinícola estima que sólo 19 de cada 100 botellas consumidas en México son de origen nacional, mientras la carga fiscal del sector alcanza 46.7%, lo que coloca al producto mexicano en desventaja frente a otras bebidas y frente a vinos importados que llegan con economías de escala mayores.
Salinas López consideró necesario revisar el tratamiento fiscal del vino mexicano, no como una excepción aislada, sino como una medida de competitividad regional para una industria que genera empleo, turismo, valor agrícola, identidad gastronómica y promoción internacional para Baja California.
El vino no debe verse sólo como una bebida, en Baja California es campo, gastronomía, turismo, hotelería, empleo, inversión y marca regional. Gravar de manera excesiva esta cadena reduce su capacidad de crecer”
Impuesto no se limita
Sostuvo que el problema no se limita a las casas vinícolas, porque el impuesto termina trasladándose a restaurantes, hoteles, bares, distribuidores, productores de uva, transportistas, guías turísticos, organizadores de eventos, cocineros, meseros y trabajadores vinculados con el enoturismo.
Cuando se encarece una botella, no sólo se afecta al productor, se afecta al restaurante que la ofrece, al visitante que consume, al valle que recibe turismo y a toda la economía que depende de esa experiencia”
El empresario recordó que Baja California concentra alrededor del 70% de la producción nacional de vino, por lo que cualquier presión fiscal sobre esta actividad tiene impacto directo en Ensenada, Valle de Guadalupe, San Vicente, Ojos Negros y otras zonas productivas.
Añadió que el sector vitivinícola y las autoridades estatales han impulsado acciones para facilitar el ingreso de vino bajacaliforniano a Estados Unidos por parte de visitantes que cruzan la frontera, particularmente hacia California, con el objetivo de fortalecer el consumo y ampliar el mercado para las vinícolas de la entidad.
Incentivo para el turismo enológico
Recordó que el secretario de Turismo de Baja California, Miguel Aguíñiga Rodríguez, ha informado sobre las gestiones encaminadas a permitir que los visitantes puedan cruzar hasta seis botellas de vino de Baja California hacia California para consumo personal, medida que, de concretarse, representaría un incentivo para el turismo enológico y para la comercialización del producto regional.
“Mientras se realizan esfuerzos para ampliar mercados, atraer visitantes y facilitar el consumo del vino bajacaliforniano en la región fronteriza, la elevada carga fiscal continúa representando un obstáculo para la competitividad del sector”, concluyó.