En el partido ante el Rayo Vallecano, en el minuto 82 se decisión que Marcus Rashford entrara al terreno de juego reemplazando a Yamal. La decisión no fue bien recibida por el joven extremo que ha sumado 14 goles en LaLiga esta temporada y es el cuarto anotador del torneo.
Las cámaras de DAZN captaron una secuencia que parece revelar una grieta en la comunicación: Yamal abandonó el césped con paso pesado, evitando cualquier contacto visual con Flick y murmurando frases que, algunos presumen demuestra un hartazgo entre ambos.
"Siempre a mí... es de locos"
El enfado no se quedó en un simple gesto de desaprobación. Al llegar al área técnica, el canterano inició un monólogo de quejas que fueron captados por las cámaras de televisión.
"Siempre a mí… madre mía, es de locos", repetía una y otra vez mientras ignoraba los intentos de Arnau Blanco, asistente de Flick, por calmar los ánimos. La frustración del jugador de 18 años escaló al punto de negarse a ocupar su lugar en el banco, prefiriendo aislarse en el túnel de vestuarios.
Aunque algunas versiones sugieren que el enfado de Lamine podría estar relacionado con la actuación arbitral —tras haber recibido una tarjeta amarilla—, otros consideran que sus palabras "siempre a mí, solo a mí" apuntan directamente a la gestión de los minutos por parte del entrenador. Para el futbolista, ser el "sacrificado habitual" cuando el marcador está ajustado (1-0) es una decisión incomprensible dado su peso específico en el ataque culé.
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