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Radar Inteligente
Mundiario 01 Jul, 2026 19:07

El empleo precario se enquista en España: millones de trabajadores no llegan a fin de mes

España convive desde hace décadas con una paradoja laboral difícil de digerir: trabajamos mucho, producimos mucho, pero millones de personas no logran vivir de su trabajo. No es una exageración ni una consigna política: es un diagnóstico sostenido por datos oficiales, informes académicos y estudios independientes.

Hoy, alrededor de 7 millones de trabajadoras y trabajadores cobran por debajo del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Y no porque su salario base sea inferior —lo cual sería ilegal—, sino por dos mecanismos perfectamente conocidos: horas extras no pagadas y contratos a tiempo parcial no deseados. Además, tres millones de personas asalariadas viven por debajo del umbral de la pobreza, según el Informe FOESSA.

El SMI está fijado en 1.221 euros brutos al mes en 14 pagas, pero para millones de personas esa cifra es una quimera. La realidad es que España sostiene su economía con una base amplia de empleos precarios, mal pagados y estructuralmente inestables.

Si estos datos ya son de por sí elocuentes, el último informe del Banco de España invita a un mayor pesimismo a corto plazo: más precariedad laboral y un incremento constante en los precios de acceso a la vivienda, tanto en alquiler como en propiedad.

La trampa de las horas extras no pagadas

Los datos del Observatorio de las Ocupaciones del SEPE son demoledores:

-Más de 4 de cada 10 horas extras no se pagan.

-100 millones de horas extraordinarias al año quedan en el limbo.

-441.000 personas realizan cada semana 5,6 horas no remuneradas.

-El ahorro empresarial por estas prácticas ilegales asciende a 3.300 millones de euros anuales.

-Si esas horas se transformaran en empleo real, equivaldrían a más de 60.000 puestos de trabajo a tiempo completo.

El abogado laboralista Fernando Valdés Dal-Ré lo resume así: «La economía española ha normalizado la excepcionalidad laboral. Lo que debería ser extraordinario se ha convertido en rutina».

Y su colega Jesús Lahera Forteza añade: «La infracotización y el fraude horario son dos de los agujeros negros del mercado laboral español».

La precariedad disfrazada de flexibilidad

España tiene uno de los mayores porcentajes de trabajo a tiempo parcial no deseado de toda Europa. Según el Informe PRESME, más del 55% de quienes trabajan a tiempo parcial querrían trabajar más horas, pero no pueden.

Esto significa que cobran menos de lo que necesitan, pero trabajan más de lo que se les reconoce.

La socióloga Teresa Torns Martín, experta en desigualdades laborales, lo explica así: «El tiempo parcial en España no es una opción, es una imposición estructural que afecta sobre todo a mujeres y jóvenes».

Hostelería: el epicentro de la explotación

La hostelería emplea a dos millones de personas y es, con diferencia, el sector donde la precariedad se siente con más crudeza:

-Jornadas interminables.

-Horas extras sin registrar.

-Cotizaciones mínimas.

-Sueldos que rara vez alcanzan el SMI real.

-Altísima rotación.

Los estudios de InfoJobs confirman que es el sector con mayor insatisfacción laboral, peores salarios y más abandono temprano.

El sociólogo Gregorio Rodríguez Cabrero lo define con claridad: «La hostelería española funciona gracias a un modelo laboral intensivo en precariedad».

Call centers y telemarketing: el estrés como norma

En el sector de call center y telemarketing trabajan unas 150.000 personas. Es un ecosistema laboral donde:

-Los sueldos están congelados desde hace años.

-La rotación es altísima.

-El control del tiempo es obsesivo.

-El estrés es estructural.

El Informe FOESSA señala que este sector es uno de los que más contribuye a la llamada «pobreza laboral crónica».

Riders: falsos autónomos en un modelo de mucho riesgo

Los riders, convertidos en símbolo mediático de la precariedad moderna, son unos 50.000 en España. Su situación es conocida:

-Falsos autónomos en fraude de ley.

-Ingresos variables e imprevisibles.

-Exposición constante a accidentes.

-Sin vacaciones, sin bajas, sin estabilidad.

El escritor Isaac Rosa, que ha narrado la precariedad contemporánea con lucidez, lo resume así: «El nuevo capitalismo no promete estabilidad, promete disponibilidad total».

Cuidados: el sector invisible que sostiene la vida

El sector de los cuidados emplea a casi medio millón de personas, en su mayoría mujeres migrantes.

Pero la cifra más impactante es otra: tres millones de cuidadores familiares trabajan sin remuneración, sin contrato y sin reconocimiento.

Cáritas, en su último informe, advierte: «El sistema de cuidados en España descansa sobre los hombros de mujeres invisibles».

La escritora Elena Medel, que ha explorado la desigualdad laboral femenina, lo expresa con contundencia: «El trabajo que sostiene la vida es el menos valorado y el peor pagado».

Comercio: el gigante precarizado

En el sector comercial —tiendas, supermercados y grandes superficies— trabajan más de tres millones de personas. Los problemas son conocidos:

-Contratos por horas.

-Jornadas partidas.

-Sueldos bajos.

-Cero conciliación.

-Disponibilidad total.

El Informe PRESME lo define como un sector «estructuralmente precarizado».

Becarios: la cantera gratuita del sistema

Desde 2024, 1,8 millones de estudiantes han trabajado sin cobrar y sin cotizar. España ha convertido las prácticas en un mecanismo de sustitución de empleo real.

El Observatorio del SEPE advierte que la figura del becario se ha desvirtuado hasta convertirse en «mano de obra gratuita».

¿Hacia dónde vamos y hacia dónde queremos ir?

Los datos no son solo preocupantes: son un aviso. España avanza hacia un modelo laboral donde:

-Se trabajan más horas de las que se pagan.

-Se cobra menos de lo necesario para vivir.

-Se normaliza la inestabilidad.

-Se cronifica la pobreza laboral.

-Se sustituye empleo real por becarios y falsos autónomos.

-Se sostiene la economía sobre sectores precarizados.

El economista Fernando Valdés Dal-Ré afirma al respecto: «Si no se actúa, España consolidará un mercado laboral dual: unos pocos con derechos y una mayoría atrapada en la precariedad».

¿Podemos evitar el abismo?

Sí, pero requiere decisiones valientes:

-Registrar todas las horas trabajadas con sistemas digitales obligatorios.

-Reforzar la Inspección de Trabajo y aplicar sanciones ejemplares.

-Transformar las horas extras en empleo real.

-Regular de forma efectiva el trabajo a tiempo parcial.

-Reconocer y profesionalizar el sector de los cuidados.

-Acabar con el fraude de los falsos autónomos.

-Remunerar y cotizar las prácticas.

-Revalorizar los salarios más bajos.

Como señala Cáritas: «La pobreza laboral no es un fallo del sistema: es una consecuencia directa de cómo está diseñado».

Y como advierte FOESSA: «España no puede permitirse un mercado laboral que condena a millones de personas a la vulnerabilidad permanente».

Los llamados «trabajos de mierda» no son una anécdota ni una exageración: son la base silenciosa del funcionamiento económico del país. La pregunta no es si podemos seguir así. La pregunta es cuánto tiempo más podrá sostenerse un modelo que empobrece a quienes lo hacen posible. @mundiario

 

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