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El Diario 11 Jul, 2026 19:06

La disputa interna en Morena

Durante casi todo 2026, Morena se encuentra atravesando una crisis muy aguda. Primero, las peleas intestinas que terminaron con la salida de su líder, Luisa María Alcalde Luján, así como del Secretario de Organización de dicha institución, Andrés Manuel López Beltrán cobraron un costo político al instituto político oficialista.

En segundo término, los señalamientos constantes respecto a la vinculación de Morena con el crimen organizado. Las acusaciones enderezadas en contra de Rubén Rocha Moya Gobernador de Sinaloa, Enrique Inzunza Senador por Sinaloa, entre otros, obviamente le han trasladado un costo igualmente alto a la marca mayoritaria.

En tercer término, los ánimos calientes con rumbo a las candidaturas en 2027 evidencian también una enorme diferencia política entre los grupos, así como la falta de unidad en dicha institución.

La primera diferencia política se dio a partir de la postura del Gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo Cardona, de no acatar las directrices de Morena de no postular a ningún familiar para el cargo público que actualmente él ostenta. Su idea es impulsar a su esposa como candidata a la gubernatura de dicha entidad.

Gallardo es emanado del Partido Verde Ecologista de México, y llegó al poder aliándose con Morena. Diversos actores políticos han tenido que acatar dicha disposición impulsada por la Presidenta Claudia Sheinbaum.

Debemos recordar que cuando se impulsó esta reforma, la idea de Sheinbaum era impedir que existiera continuidad familiar en determinados cargos públicos como gubernatura, alcaldías, diputaciones, entre otras. En principio, el espíritu de la norma puede ser bueno, pero resulta antidemocrática. De buenas intenciones está pavimentado el camino al infierno, dice el dicho.

En este tenor, la mayoría obradorista en el Congreso determinó modificar la iniciativa presidencial para el efecto de que, ni el nepotismo, ni la reelección se permitieran, pero hasta 2030. Es decir, ellos mismos se habilitaron para que en 2027, el proceso electoral tenga reelección y permita el nepotismo. La Presidenta Sheinbaum, sorprendida, solo dijo que aquellos que lo practicaran “se verían mal” ante el electorado. Esa indisciplina le costó a Adán Augusto López Hernández la poca credibilidad que tenía, pues empezaron los golpes señalándolo de estar vinculado con la Barredora (célula criminal) cuando era gobernador de Tabasco.

Morena, para cumplir el deseo presidencial, decidió incluir en sus documentos básicos esta prohibición. Sin embargo, sus eternos aliados que son el Partido Verde Ecologista de México y Partido del Trabajo decidieron que no acatarían dicha disposición.

Por parte de Morena, tanto Saúl Monreal de Zacatecas (hermano de Ricardo y de David, exgobernador y gobernador de esa entidad respectivamente) parece estar fuera, pues aparentemente ni sus hermanos lo respaldan.

Por el lado de Guerrero, el polémico Félix Salgado Macedonio, padre de la actual gobernadora, estaría fuera de la contienda en caso de que Morena decida cumplir los compromisos que unilateralmente hicieron.

Resulta de risa que Luisa María Alcalde, ex dirigente de Morena, diga que no hay nepotismo cuando toda su familia está acomodada en diversos cargos públicos y partidistas. Por eso, podemos tener la certeza de que ninguna de esas normas les aplicaría a ellos.

Tomando esto en consideración, el gobernador de San Luis Potosí no se sumó a esta postura, por lo que Morena y el PVEM han decidido no ir en alianza en ese Estado en 2027. Al menos el Verde sostuvo la postura de ir en alianza en dieciséis de las diecisiete gubernaturas, exceptuando San Luis Potosí.

Todo esto forma parte de las diferentes disputas que existen en el partido oficialista. Si también le agregamos que las luchas entre obradoristas y claudistas son cada vez más evidentes, entonces concluimos la crisis que atraviesa Morena.

En ese contexto, se viene a tomar la decisión de quién será el abanderado de Morena y aliados (si es que los hay) para la gubernatura de Chihuahua en 2027. La semana pasada, el Diputado Arturo Escobar y Vega, quien es de los jerarcas del Partido Verde a nivel nacional, expresó públicamente que, en Chihuahua, la única forma en que el Verde iría en alianza con Morena sería si el alcalde de Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, encabezara dicha alianza. En otras palabras, no irán con nadie que no sea Cruz.

Para empatar los cartones, el Partido del Trabajo hizo el mismo pronunciamiento para el efecto de que la candidata de la eventual alianza sea la Senadora Andrea Chávez. Morena, hasta la fecha, no ha expresado nada.

Sin embargo, aunque Morena no lo diga, lo cierto es que la dirigencia nacional tiene mayores canales de comunicación con Pérez Cuéllar. Sin embargo, eso no decide enteramente.

Los partidos Verde y del Trabajo han estado presionando en el tablero político nacional para obtener gubernaturas para sus afiliados, obviamente en un contexto aliancista. El razonamiento es que ellos les ayudan a ganar las elecciones y que merecen parte del triunfo. Se han sentido relegados en las decisiones nacionales pues no se advierte una secretaría o un organismo relevante para ellos. Asumo que deben pensar que, si de todos modos no los invitan a los triunfos, de nada sirve ayudarle a Morena a ganar.

En ese contexto, en Nuevo León por ejemplo, el PT promovió e impulsó una reforma para reducir la edad mínima para ser gobernador. La reforma tiene por objeto impulsar al diputado local Jesús Elizondo. Es decir, el PT está velando armas contra Morena. Si no sle entregan una candidatura a gubernatura en alianza con Morena, simplemente no irán en alianza en Nuevo León, allanándole el camino a la eventual alianza PRI-PAN ganar la gubernatura de ese Estado sin mucha resistencia de la competencia electoral. El verde está haciendo lo mismo.

Volviendo al caso de Chihuahua, los jaloneos están duros. Tanto Cruz como Andrea ya pidieron licencia a sus respectivos cargos. El tema es que no se advierte ningún premio de consolación para quien no resulte ungido.

Hace seis años, Cruz Pérez Cuéllar encabezaba las encuestas, y no fue elegido candidato. El premio de consolación fue ser el candidato a la alcaldía de Juárez. Ahora, seis años después, en caso de que no resulte ungido, no lo pueden hacer nuevamente candidato a alcalde pues ya se encuentra reelecto. Por su parte, Andrea Chávez pudiera tener ese premio de consolación, pero la reforma que prohíbe la reelección entra en vigor en 2030, por lo que tampoco sería suficiente para ella, menos cuando en la actualidad es Senadora de la República.

Morena deberá realizar un análisis de riesgos de cada uno de los candidatos que aspiren a un cargo de elección popular. Después de lo que ha salido en medios de comunicación en los últimos dos años, si no quieren confirmar lo que todos sabemos (que son un narcopartido) deben hacer un análisis profundo de sus propios cuadros.

De cualquier manera, considero que Chihuahua es de las entidades que pueden seguir siendo gobernadas por la oposición al gobierno federal. La pelota está en la cancha del PAN, quienes claramente no entienden de aritmética, y mucho menos de política.

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