Durante décadas, Europa fue el principal origen de los trabajadores extranjeros que llegaban a España, pero esa realidad acaba de quedar atrás. Por primera vez desde que existen registros homogéneos de la Seguridad Social, los afiliados procedentes de Latinoamérica han superado al conjunto de cotizantes europeos, un cambio que refleja una transformación profunda del mercado laboral y de los movimientos migratorios hacia el país.
Los datos de afiliación revelan que España cuenta ya con alrededor de 1,23 millones de trabajadores latinoamericanos inscritos en la Seguridad Social, frente a los 1,19 millones procedentes de países europeos, sin contar a los españoles. La diferencia es todavía pequeña en términos absolutos, pero tiene un enorme valor simbólico: confirma una tendencia que ya se había observado en la Encuesta de Población Activa (EPA) y que ahora también queda registrada en los datos administrativos.
El escenario actual contrasta con el que existía antes de la pandemia. En 2019, los trabajadores europeos superaban en unos 450.000 a los latinoamericanos. Desde entonces, la evolución ha sido muy distinta: mientras las comunidades europeas han aumentado en unos 692.000 afiliados, las latinoamericanas han crecido en torno a 210.000 hasta alcanzar la primera posición.
Este cambio no responde únicamente a una cuestión económica. Detrás del avance latinoamericano hay una combinación de factores: la búsqueda de estabilidad, la facilidad del idioma, los vínculos históricos con España y unas redes familiares y sociales consolidadas tras décadas de migración. El país se ha convertido para muchos ciudadanos latinoamericanos en una puerta de entrada a un mercado laboral con mayor protección y más oportunidades de regularización.
España gana atractivo frente a la incertidumbre de otros países
El investigador Javier Ruiz Santacruz, exdirector de Censos y Demografía del Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia, explica que el principal impulso migratorio no está solo en los salarios, sino en la posibilidad de acceder a un empleo formal y construir un proyecto de vida con mayor seguridad jurídica.
De acuerdo con El País, una visión similar mantiene Mónica María Monguí, doctora en Sociología e investigadora de la Universidad Complutense de Madrid, quien apunta a factores como la inestabilidad laboral, la desigualdad, los bajos ingresos y la inseguridad que todavía afectan a varios países latinoamericanos.
El especialista de la UNED Jacobo Muñoz Comet destaca precisamente que la creación de empleo es uno de los motores de este fenómeno. La expansión de actividades intensivas en mano de obra ha favorecido la incorporación de población extranjera, especialmente latinoamericana, que ya cuenta con comunidades asentadas capaces de facilitar nuevas llegadas.
Colombia y Venezuela lideran la nueva ola migratoria
Dentro del crecimiento latinoamericano, Colombia se ha convertido en el gran protagonista. La comunidad colombiana ha pasado de unos 73.800 afiliados en 2019 a más de 316.000 en la actualidad, multiplicando su presencia en el mercado laboral español.
Venezuela ocupa el segundo lugar entre los países latinoamericanos que más han aumentado su número de trabajadores, impulsada en gran medida por la situación política y económica de los últimos años. Sus afiliados han pasado de unos 56.000 antes de la pandemia a alrededor de 240.000.
También destacan Perú, Honduras, Argentina y Paraguay, que han incrementado de forma notable su presencia laboral en España. Ecuador, pese a mantener una de las comunidades históricas más numerosas, ha experimentado un crecimiento mucho más moderado en comparación con las nuevas dinámicas migratorias.
El fenómeno también tiene una lectura europea. Italia aparece como uno de los países que más trabajadores ha aportado en los últimos años, aunque buena parte de ese crecimiento responde a ciudadanos latinoamericanos con ascendencia italiana que utilizan la nacionalidad europea para desplazarse con mayor facilidad.
Un cambio que transforma el mercado laboral español
El crecimiento de los afiliados extranjeros ha llevado a España a alcanzar cifras récord. El número total de trabajadores extranjeros inscritos en la Seguridad Social supera ya los 3,4 millones, muy por encima de los niveles previos a la pandemia y del registro existente hace una década.
Este aumento tiene importantes consecuencias económicas. La llegada de nuevos trabajadores contribuye a sostener sectores con dificultades para encontrar mano de obra y refuerza las cotizaciones del sistema público. Además, los procesos de regularización permiten que parte del empleo que permanecía fuera de los registros oficiales pase a formar parte de la economía formal.
Sin embargo, los expertos recuerdan que los datos de afiliación no reflejan toda la realidad laboral. La Seguridad Social contabiliza únicamente a quienes están dados de alta, mientras que la EPA incluye también a trabajadores que pueden encontrarse en situaciones irregulares. Por eso ambas fuentes ofrecen cifras diferentes sobre el volumen real de ocupación extranjera.
La consolidación de la comunidad latinoamericana como principal grupo laboral extranjero marca un cambio de ciclo migratorio. España ya no es solo un destino para trabajadores europeos en busca de oportunidades, sino un país receptor de una nueva generación de profesionales y empleados latinoamericanos que encuentran aquí un espacio para desarrollar su futuro. @mundiario