CON LA NOVEDAD que la Secretaría de Turismo federal, que encabeza Josefina Rodríguez, y el gobierno de la Ciudad de México, que jefatura Clara Brugada, pasaron de los conciertos “gratuitos” en grandes plazas, al negocio de conciertos VIP.
EL CONCIERTO que promovieron ambas dependencias gubernamentales de un grupo de K-pop (pop coreano) que se presentó ayer en el Campo Marte. Por los precios que promocionaron en las páginas oficiales de las dependencias, no fueron populares pues la entrada general andaba por los mil 600 pesos y la VIP en los 4 mil pesos.
SE SABE que hay muchos funcionarios y políticos de la 4T que disfrutan todo lo que sea muy exclusivo, pero no queda claro quién se queda con el dinero de las entradas y a razón de qué Rodríguez y Brugada andan haciendo la competencia a los promotores artísticos.
ESTE ASUNTO resulta especialmente incómodo por el contexto de que el Campo Marte, que es una instalación militar, se convirtió en un exclusivo Fan Fest futbolero, pero sin pagar las contraprestaciones debidas. Y ahora esto de los conciertos genera todavía más suspicacias.
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RESULTA que la exhibición de audios y los dichos comprometedores de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, son producto de fuego amigo. La morenista salió con la excusa de que todo fue una trampa que le tendió su archienemigo (y antecesor) el también morenista Jaime Bonilla.
LO QUE Ávila dice en esa grabación es muy comprometedor, pues ofrece a interlocutores estadounidenses información sensible a cambio que le salven su visa y no la extraditen. Y eso es mucho más relevante que el origen de la grabación de la plática.
LA CONFESIÓN de que cayó en una trampa es un asunto muy preocupante. Si los bajacalifornianos tienen a una gobernadora que es engañada fácilmente, pueden imaginar cualquier cosa en la vulnerabilidad de esa administración. La situación de Marina del Pilar es más que comprometedora .
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PUEDE SER para el anecdotario, pero quienes lo vivieron se acuerdan que a fines de 2024, el otrora superpoderoso Adán Augusto López había negociado con el Partido Verde que colocara en su dirigencia a un personaje cercano.
¿A QUIÉN? Nada menos y nada más que a alguien cercano a su pupila Andrea Chávez para que le fuera abriendo paso para su candidatura a gobernadora, en el caso de que en Morena le cerraran el camino.
CUANDO TODO ESTABA aparentemente planchado, el dirigente verde Arturo Escobar se encaró con Chávez para decirle que ella no mandaría en el partido del Tucán. Y la cosa terminó muy descompuesta.
ASÍ QUE AHORA al lanzar anticipadamente la candidatura de Cruz Pérez Cuéllar, los verdes se cobraron otra vez los supuestos agravios de Andrea aprovechando, además, que su protector Adán Augusto ya no juega igual que antes.