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El Imparcial 24 Jul, 2026 14:00

Estudio revela que escuchar una mala noticia de otra persona hace que compartamos una experiencia similar para brindarle apoyo y reducir su malestar

Cuando una persona cercana atraviesa un momento complicado, muchas veces evitamos presumir nuestros logros y, en cambio, recordamos alguna experiencia difícil que vivimos. Aunque podría parecer una reacción espontánea, la ciencia indica que este comportamiento forma parte de una estrategia natural de comunicación basada en la empatía. Un estudio internacional encontró que las personas tienden a compartir más sus fracasos que sus éxitos cuando su interlocutor enfrenta una situación negativa, con la intención de ofrecer compañía emocional y hacerle sentir que no está solo.

La investigación, realizada por especialistas de Bayes Business School, Rice University, Carnegie Mellon University y Bocconi University, analizó a más de 8 mil participantes mediante nueve experimentos. Los resultados muestran que la forma en que hablamos sobre nosotros mismos depende en gran medida del estado emocional de quien nos escucha, lo que cambia la idea de que siempre buscamos proyectar una imagen de éxito.

La comunicación cambia según el estado emocional del otro

Uno de los principales hallazgos del estudio es que las conversaciones suelen adoptar un tono emocional similar entre ambas personas. Cuando alguien comparte un problema, la respuesta más frecuente consiste en contar una experiencia negativa parecida, ya que esto ayuda a generar cercanía y reduce la sensación de aislamiento que puede provocar un fracaso.

De acuerdo con los investigadores, este tipo de respuestas permite que la otra persona perciba que no es la única que ha pasado por una situación complicada, lo que fortalece el sentimiento de comprensión y apoyo durante la conversación.

¿Por qué solemos contar nuestros fracasos cuando alguien más está pasando por un mal momento? | Foto: Especial (canva)¿Por qué solemos contar nuestros fracasos cuando alguien más está pasando por un mal momento? | Foto: Especial (canva)

Los datos muestran cuándo compartimos más nuestros fracasos

El estudio también midió qué tan dispuestas están las personas a revelar información personal según el contexto de la conversación. Los resultados muestran diferencias claras:

  • Fracaso ante fracaso: cuando ambas personas enfrentan una experiencia negativa, la disposición para compartir un fracaso alcanza 87.12 puntos sobre 100. En conversaciones reales, el 96.2 % de los participantes decidió contar su propio tropiezo.
  • Éxito ante éxito: cuando ambos tienen buenas noticias, la disposición para compartirlas disminuye a 70.17 puntos.
  • Éxito frente a un fracaso: si una persona recibe una buena noticia mientras la otra comparte un problema, la disposición para hablar del éxito cae hasta 16.33 puntos, principalmente por el temor de generar incomodidad o hacer sentir peor al otro.

Estos resultados muestran que las personas adaptan la información que revelan dependiendo de las circunstancias emocionales de la conversación.

¿Influye el tema del que se habla?

Sí. El estudio encontró que el contenido de la conversación también modifica la forma en que las personas responden.

Cuando ambos hablan sobre el mismo tema, por ejemplo salud, trabajo o estudios, es más frecuente que compartan experiencias negativas similares para generar empatía. En cambio, si los temas son diferentes, como hablar de problemas económicos mientras la otra persona comenta una situación de salud, aumenta la probabilidad de que se compartan experiencias positivas.

Los investigadores consideran que el contexto ayuda a determinar qué tipo de información resulta más adecuada para mantener una conversación respetuosa y equilibrada.

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La cercanía con la otra persona también cambia la conversación

Otro factor importante es el nivel de confianza entre quienes hablan. Cuanto mayor es la cercanía, mayor es la tendencia a proteger el bienestar emocional del otro.

En relaciones personales estrechas, la disposición para compartir un fracaso mutuo alcanza 77.72 puntos, lo que refleja un mayor interés por acompañar emocionalmente a familiares, amigos o personas de confianza.

Además, el estudio detectó un comportamiento conocido como sinceridad selectiva. En algunos casos, las personas prefieren retrasar, minimizar o incluso ocultar una buena noticia cuando consideran que compartirla podría afectar emocionalmente a quien está pasando por un momento difícil.

¿Qué significa este hallazgo para la vida cotidiana?

La investigadora Irene Scopelliti explicó que estos resultados muestran que compartir experiencias personales no responde únicamente al deseo de destacar o ganar reconocimiento social. En realidad, la comunicación suele estar guiada por la empatía y por la capacidad de interpretar cómo se siente la otra persona.

En otras palabras, lo que alguien decide contar sobre su propia vida depende, en buena medida, de lo que acaba de escuchar. Cuando el objetivo es brindar apoyo emocional, muchas personas dejan de lado sus propios logros y optan por compartir experiencias difíciles que ayuden a construir una conversación basada en la comprensión y el acompañamiento.

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