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Mundiario 27 Jul, 2026 15:14

Fuego en la sierra: las antenas de la NASA y la ESA en Madrid y Ávila se salvan por poco

Cuando un incendio amenaza una zona habitada, la prioridad siempre son las personas y sus viviendas. Sin embargo, el fuego que ha arrasado parte de la sierra oeste de Madrid también puso en riesgo una infraestructura cuya importancia suele pasar desapercibida para el gran público: el Complejo de Comunicaciones del Espacio Profundo de Madrid, gestionado conjuntamente por la NASA y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), y la estación de seguimiento de la Agencia Espacial Europea (ESA) situada en Cebreros (Ávila).

La buena noticia llegó después de varios días de incertidumbre. Las primeras inspecciones realizadas tras el paso de las llamas concluyen que ninguna de las dos instalaciones ha sufrido daños estructurales de relevancia. En el caso del complejo de Robledo de Chavela, el fuego afectó principalmente al pavimento y a la vegetación cercana, pero las enormes antenas y los edificios permanecen intactos. En Cebreros, la situación ha sido incluso más favorable: las llamas no llegaron a penetrar en el recinto y las comunicaciones nunca dejaron de funcionar.

El desenlace resulta especialmente significativo porque el incendio llegó a situar a estas instalaciones en una situación límite. La NASA evacuó el viernes a cerca de un centenar de trabajadores ante la proximidad del fuego, mientras los servicios de emergencia desplegaban un amplio dispositivo para proteger una infraestructura considerada estratégica. Durante varias horas, las gigantescas antenas quedaron expuestas al avance de las llamas y a unas condiciones meteorológicas especialmente adversas, con fuertes rachas de viento que dificultaban el control del incendio.

Lo ocurrido demuestra hasta qué punto la Red de Espacio Profundo está diseñada para soportar situaciones de emergencia. Mientras el acceso a la estación madrileña permanecía restringido por razones de seguridad, la NASA trasladó automáticamente el seguimiento de sus misiones a las estaciones hermanas de Goldstone, en California, y Canberra, en Australia. Ese sistema de respaldo permitió que las comunicaciones con las naves espaciales continuaran sin interrupciones, un aspecto fundamental cuando se gestionan sondas situadas a millones de kilómetros de la Tierra.

El complejo de Robledo de Chavela forma parte de la Deep Space Network, una red global formada únicamente por tres grandes estaciones distribuidas estratégicamente alrededor del planeta para garantizar contacto permanente con las misiones espaciales. Desde Madrid se mantienen comunicaciones con numerosas sondas científicas y con algunos de los proyectos más ambiciosos de exploración del Sistema Solar. Una interrupción prolongada habría obligado a redistribuir durante semanas una enorme carga de trabajo entre las otras dos estaciones de la red.

La estación de la Agencia Espacial Europea en Cebreros desempeña una función igualmente relevante. Desde sus antenas se siguen misiones como Mars Express, que continúa estudiando Marte dos décadas después de su lanzamiento; BepiColombo, en ruta hacia Mercurio; Solar Orbiter, encargado de investigar el Sol; Juice, camino de las lunas heladas de Júpiter; Hera, la misión europea de defensa planetaria, o el telescopio Euclid, destinado a profundizar en el estudio de la materia y la energía oscuras. La continuidad de todas ellas dependía, en buena medida, de que la infraestructura resistiera el avance del fuego.

El episodio también pone de manifiesto la estrecha cooperación internacional que existe detrás de la exploración espacial. La NASA agradeció expresamente el trabajo realizado por los servicios de emergencia españoles, así como por los ministerios de Defensa, Interior y Ciencia, cuya actuación permitió proteger unas instalaciones que no solo pertenecen al patrimonio científico español, sino que forman parte de una red crítica para la investigación internacional. La ESA lanzó un mensaje similar al reconocer la labor de los equipos que trabajaron en condiciones extremadamente difíciles para impedir que el incendio alcanzara la estación de Cebreros.

Pese al alivio inicial, la situación todavía obliga a mantener la prudencia. Las autoridades continúan realizando inspecciones conforme las condiciones de seguridad lo permiten y el acceso a determinadas zonas sigue restringido. La propia NASA ha subrayado que las evaluaciones continuarán durante los próximos días para descartar cualquier daño oculto que pudiera afectar a la operatividad futura del complejo.

Más allá del balance inmediato, el incendio deja una reflexión inevitable sobre la vulnerabilidad de infraestructuras científicas que, aunque alejadas del foco mediático, desempeñan un papel esencial en la investigación espacial. En una época marcada por el incremento de fenómenos extremos y grandes incendios forestales, proteger este tipo de instalaciones se convierte en una cuestión que trasciende el ámbito local y adquiere toda una dimensión internacional. @mundiario

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