El mercado laboral español ha dado en el segundo trimestre del año uno de esos pasos que durante años parecían difíciles de alcanzar: la tasa de paro vuelve a situarse por debajo del 10%. Entre abril y junio, España no solo redujo el número de desempleados, sino que alcanzó un nuevo máximo histórico de ocupación, con más de 22,7 millones de personas trabajando. Un escenario que confirma la fortaleza del empleo pese a un contexto internacional marcado por la incertidumbre económica y las tensiones geopolíticas.
Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejan que el número de ocupados aumentó en 486.000 personas durante el segundo trimestre, mientras que el desempleo descendió en 213.000 trabajadores hasta situarse en 2.495.300 personas. La tasa de paro quedó fijada en el 9,87%, el nivel más bajo desde 2008, antes del impacto de la gran crisis financiera.
La cifra adquiere mayor relevancia porque la reducción del desempleo se produce en un momento en el que también crece la población activa. España cuenta ahora con 25,27 millones de personas disponibles para trabajar, el dato más elevado de la serie histórica. Esto significa que el mercado laboral no mejora únicamente porque haya menos personas buscando empleo, sino porque está siendo capaz de absorber a más trabajadores.
El impulso del segundo trimestre vuelve a estar estrechamente ligado al peso de los servicios, especialmente al turismo y las actividades vinculadas al ocio. La temporada alta y el adelanto de algunas contrataciones estivales han contribuido al crecimiento del empleo, aunque los datos desestacionalizados también muestran una evolución positiva al margen de los efectos propios de la época del año.
El turismo vuelve a ser el gran motor del empleo
Casi nueve de cada diez nuevos puestos creados entre abril y junio pertenecen al sector servicios, que concentró la mayor parte del crecimiento. La construcción sumó 56.600 ocupados y la industria incorporó 38.200 trabajadores, mientras que la agricultura fue el único sector que registró una ligera pérdida de empleo.
Las comunidades más vinculadas a la actividad turística fueron algunas de las grandes protagonistas. Baleares lideró el aumento de ocupación con un crecimiento trimestral del 18%, seguida por Murcia y Cataluña. En total, todas las autonomías lograron incrementar el número de trabajadores ocupados, una señal de que la recuperación del empleo no se limita a un territorio concreto.
Más empleo estable, pero con desafíos pendientes
Uno de los aspectos destacados de la EPA es la composición del empleo creado. El crecimiento se concentró en el trabajo asalariado, con 529.200 nuevos empleados, mientras que el número de autónomos descendió en 42.900 personas. Además, la mayoría de los nuevos asalariados incorporados al mercado laboral contaban con contratos indefinidos: 386.900 trabajadores pasaron a formar parte del empleo fijo durante el trimestre.
También destaca el predominio de los contratos a jornada completa, con más de 405.000 ocupados adicionales frente al aumento de 80.600 trabajadores a tiempo parcial. Un dato especialmente significativo en un periodo en el que tradicionalmente aumentan los empleos temporales ligados a la campaña turística.
El sector privado fue el gran protagonista de la creación de empleo entre abril y junio, con más de medio millón de nuevos ocupados, mientras que la Administración pública perdió 15.600 trabajadores en ese periodo. Sin embargo, el balance anual mantiene una evolución positiva del empleo público, que acumula más de 125.000 nuevos puestos en los últimos doce meses.
El Gobierno reivindica sus políticas laborales
La mejora de las cifras ha sido recibida con optimismo por el Ejecutivo. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha defendido que estos datos muestran que España avanza hacia el objetivo de los 23 millones de ocupados y que las reformas laborales impulsadas por el Gobierno están dando resultados.
Pero detrás de los récords también aparecen algunas dificultades. Las organizaciones de autónomos han advertido de la caída del empleo por cuenta propia que refleja la EPA, con 43.000 autónomos menos en el trimestre y 100.000 menos en el último año. La diferencia entre los registros de la encuesta y los datos de afiliación a la Seguridad Social abre además un debate sobre la posible presencia de falsos autónomos.
La patronal CEOE ha destacado el papel de las empresas privadas en la generación de empleo, aunque también ha mostrado preocupación por la evolución del trabajo autónomo. Por su parte, el sindicato CSIF ha puesto el foco en la elevada temporalidad del empleo público, que continúa muy por encima de la registrada en el sector privado.
El mercado laboral español afronta así una nueva fase: más empleo, menos paro y cifras históricas de ocupación, pero con retos pendientes como mejorar la estabilidad de determinados colectivos, reducir la temporalidad pública y reforzar sectores que permitan mantener este ritmo más allá del impulso del turismo. El dato del segundo trimestre marca un hito, pero también plantea la pregunta clave: cómo convertir este crecimiento en un modelo de empleo más sólido y sostenible. @mundiario