La guerra entre Estados Unidos e Irán ha entrado en una fase crítica de expansión regional tras confirmarse un ataque con dron en el puerto egipcio de Damieta contra la unidad flotante de almacenamiento y regasificación (FSRU) Energos Winter, de propiedad estadounidense. El impacto del proyectil no tripulado en el mar Mediterráneo provocó una fuerte explosión en la terminal de gas natural licuado (GNL) y un posterior incendio que se extendió al buque metanero griego GasLog Salem.
Aunque el Ministerio de Petróleo de Egipto logró sofocar el fuego sin registrar heridos, el incidente ha roto la neutralidad del territorio egipcio y ha llevado al presidente norteamericano, Donald Trump, a responsabilizar directamente a Teherán y prometer una inminente respuesta militar "con mucha fuerza".
Las autoridades egipcias confirmaron que un buque de regasificación y otro de almacenamiento sufrieron un incendio durante la jornada del miércoles. El Ministerio de Petróleo y Recursos Minerales de Egipto aseguró que los equipos de emergencia actuaron de inmediato y que la situación quedó controlada.
"Se produjo un incendio en un buque de regasificación y en un buque de almacenamiento atracados en el puerto de Damieta", comunicó el departamento egipcio, que añadió que "se están llevando a cabo los procedimientos necesarios para evaluar las consecuencias".
El puerto de Damieta no es una instalación cualquiera. Se trata de uno de los puntos esenciales de Egipto para la gestión del gas natural licuado (GNL), un recurso estratégico para garantizar el suministro energético interno y mantener las operaciones comerciales internacionales. Allí operan unidades flotantes de almacenamiento y regasificación destinadas a procesar gas importado y distribuirlo hacia hogares e industrias.
Según fuentes del sector citadas por Reuters, el buque afectado sería el Energos Winter, una unidad flotante de almacenamiento y regasificación con bandera de las Islas Marshall contratada por el Gobierno egipcio para aumentar su capacidad de procesamiento de gas. La empresa de seguridad marítima Ambrey informó de que una instalación flotante estadounidense de GNL también habría resultado afectada.
El punto más delicado del incidente es la causa. Diversas fuentes comerciales y de seguridad citadas por las agencias internacionales señalaron que el incendio habría sido provocado por el impacto de un dron. Sin embargo, las autoridades egipcias no han atribuido oficialmente la acción a ningún país o grupo.
Una fuente de seguridad egipcia citada por EFE afirmó que el incendio fue provocado "por un dron de origen y afiliación desconocidos" contra "un tanque de almacenamiento estadounidense en el puerto de Damieta". La misma fuente descartó que, con la información disponible entonces, el aparato hubiera sido lanzado por Israel, Irán o los rebeldes hutíes de Yemen.
La cautela de El Cairo contrasta con la lectura política que llega desde Washington. El presidente Trump aseguró haber recibido información sobre el ataque y vinculó el episodio con la creciente confrontación con Irán, aunque sin presentar públicamente pruebas sobre la responsabilidad directa de Teherán.
Al ser preguntado en la Casa Blanca sobre si existían indicios de una implicación iraní, Trump respondió: "Bueno, os puedo dar un informe. Ya me han informado. Es un poco más de lo mismo, pero la situación se va a encauzar". Sin embargo, poco después elevó el tono de su respuesta y prometió una represalia contundente: "Les vamos a golpear con mucha fuerza porque nos toca a nosotros golpearles. Saben que se les viene encima".La advertencia llega después de una cadena de ataques y represalias entre Washington y Teherán que ha ido ampliando progresivamente el escenario de confrontación. Irán confirmó ataques contra posiciones estadounidenses en la región, mientras que las fuerzas de Estados Unidos y sus aliados han realizado operaciones contra grupos armados respaldados por Teherán.
Uno de los episodios más recientes se produjo en Jordania, donde la Guardia Revolucionaria iraní aseguró haber lanzado misiles contra una base estadounidense como respuesta a lo que calificó de "acciones agresivas" de Washington. Las autoridades jordanas afirmaron que sus defensas interceptaron cinco proyectiles dirigidos contra el territorio del país.
Trump hizo referencia a esos ataques al justificar una posible respuesta militar: "A ver, se lanzaron cinco cohetes que iban a 13.500 kilómetros por hora, y los cinco fueron derribados, pero aun así se la jugaron. Nos toca a nosotros, y ya veremos si en algún momento llegamos a un acuerdo. Pero les vamos a golpear con mucha fuerza".
President Trump said the United States would hit Iran 'very hard' after an attack on ?the US military in Jordan. Trump also said that he had been briefed on a drone strike on a US-owned gas-storage tanker in Egypt https://t.co/xnzLN4cSfB pic.twitter.com/auqr97wLk3
— Reuters (@Reuters) July 29, 2026
La cuestión central ahora es si el ataque contra Damieta representa una nueva fase del conflicto o simplemente otro episodio dentro de una escalada ya existente. La infraestructura energética se ha convertido en uno de los objetivos más sensibles de las guerras modernas porque un golpe contra un puerto, una planta de gas o una ruta marítima puede tener consecuencias económicas internacionales.
El temor es que el enfrentamiento deje de limitarse a instalaciones militares y alcance corredores comerciales fundamentales. El Mediterráneo oriental, el mar Rojo y el estrecho de Ormuz forman parte de una red energética mundial cuya estabilidad influye directamente en los precios del petróleo y del gas.
Los mercados reaccionaron con preocupación. El precio del crudo Brent registró una fuerte subida, superior al 8 %, situándose por encima de los 90 dólares por barril, reflejando el temor de los inversores a una interrupción del suministro energético.
Además, el episodio ocurre mientras los hutíes de Yemen han incrementado sus amenazas contra rutas marítimas y mientras varios países de Oriente Medio elevan su nivel de alerta ante posibles ataques contra infraestructuras estratégicas.
Egipto, hasta ahora, había mantenido una posición relativamente alejada del núcleo directo del enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán. El incidente de Damieta cambia esa percepción porque demuestra que incluso los países que intentan mantenerse al margen pueden verse afectados por una guerra que se desarrolla mediante drones, misiles y ataques indirectos.
El Gobierno egipcio insiste en que la investigación continúa y evita atribuir responsabilidades sin pruebas concluyentes. Mientras tanto, Washington endurece su discurso contra Teherán y las negociaciones permanecen bloqueadas, dejando abierta la posibilidad de nuevas acciones militares. @mundiario