Los datos oficiales permiten dimensionar el alcance de la operación de retorno. Si se toma como referencia la cifra de 50.000 entradas comunicada por Interior, aproximadamente el 96% de las personas que llegaron ya ha regresado a Marruecos. En Ceuta permanecerían alrededor de 1.700.
El ritmo de las salidas se ha acelerado durante la jornada. El Gobierno español atribuye este resultado a la coordinación con las autoridades marroquíes, una cooperación que Pedro Sánchez ha destacado durante su visita a la ciudad autónoma.
El presidente ha defendido una respuesta firme para recuperar el control de la frontera y ha anunciado nuevas medidas físicas para dificultar futuras entradas por mar. Entre ellas está la instalación de boyas en el espigón, después de que numerosas personas intentaran alcanzar territorio español bordeando la frontera marítima.
La crisis, sin embargo, deja un balance especialmente grave. Al menos 57 personas han muerto durante los intentos de llegar a Ceuta, principalmente en las aguas próximas al espigón de El Tarajal. Los equipos de emergencia continúan trabajando en la zona ante la posibilidad de que aparezcan más víctimas.
Italia recupera controles y crece la tensión europea
El episodio también ha provocado consecuencias fuera de España. Italia ha anunciado la recuperación temporal de controles en puertos y aeropuertos para los viajeros procedentes de España. Aunque ambos países no comparten frontera terrestre, la decisión afecta directamente a las conexiones aéreas y marítimas.
La medida supone una suspensión temporal de la aplicación habitual de la libre circulación entre ambos países y llega después de que varios Gobiernos europeos hayan reclamado una respuesta más contundente ante la situación de
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Suecia, Finlandia y Dinamarca se encuentran entre los países que han planteado medidas relacionadas con la pertenencia de España al espacio Schengen. El debate pone sobre la mesa una cuestión especialmente sensible: hasta qué punto una crisis localizada en una frontera exterior puede tener consecuencias sobre la circulación dentro de toda la Unión Europea. Pedro Sánchez ha rechazado esta vía y ha pedido evitar divisiones entre los socios comunitarios.
Bruselas respalda a España y recuerda una regla clave
La Comisión Europea ha introducido otro elemento relevante en el debate. El comisario de Interior y Migraciones, Magnus Brunner, ha considerado inaceptable lo ocurrido en Ceuta, pero ha recordado que las ciudades autónomas españolas tienen condiciones específicas dentro del Código de Fronteras Schengen.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, también ha respaldado la actuación española y ha destacado especialmente la cooperación con Marruecos y las devoluciones aceleradas.
El argumento europeo resulta clave: las personas que permanecen en Ceuta no adquieren automáticamente libertad de movimiento hacia la Península ni hacia otros países de Schengen. Por ello, el retorno de 48.300 personas supone no solo una reducción de la presión inmediata sobre la ciudad, sino también un factor determinante para contener el impacto del episodio sobre el conjunto del espacio europeo. La emergencia fronteriza pierde intensidad, pero sus consecuencias políticas y diplomáticas apenas comienzan. @mundiario