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Mundiario 02 Aug, 2026 12:40

Muchos conocen el Teresa Herrera, pero pocos saben quién fue Teresa Herrera

El Trofeo Teresa Herrera forma parte de la historia del Deportivo. Cada verano vuelve a Riazor y ningún deportivista necesita que le expliquen qué significa ese partido. Lo curioso es que, pese a escuchar su nombre desde hace años, muchos aficionados desconocen quién fue realmente Teresa Herrera y por qué el torneo lleva su nombre.

Para encontrar la respuesta hay que viajar mucho más atrás del nacimiento del Deportivo. Teresa Herrera y Pedrosa nació en A Coruña en 1712 y pasó a la historia por dedicar buena parte de su vida y de su patrimonio a ayudar a los más necesitados. Impulsó numerosas obras benéficas, apoyó a enfermos, huérfanos y personas sin recursos y terminó convirtiéndose en una de las grandes figuras de la beneficencia coruñesa.

Más de siglo y medio después de su fallecimiento, el Ayuntamiento de A Coruña quiso mantener vivo ese legado. En 1946 decidió crear un torneo de fútbol con fines benéficos para recaudar fondos destinados a instituciones asistenciales de la ciudad y eligió el nombre de Teresa Herrera como homenaje a una mujer cuya vida había estado marcada precisamente por la solidaridad. Así nació un torneo que, con el paso del tiempo, acabaría convirtiéndose en una tradición inseparable del deportivismo.

Aquel campeonato fue creciendo edición tras edición hasta convertirse en el decano de los torneos de verano de España. Mucho antes de que las pretemporadas se llenasen de giras por Asia, Estados Unidos o Arabia Saudí, jugar el Teresa Herrera era un prestigio para cualquier club europeo. Riazor se convirtió durante décadas en una parada obligatoria del calendario estival.

La lista de futbolistas que participaron en el torneo ayuda a entender la dimensión que llegó a alcanzar. Por el césped de Riazor pasaron leyendas como Pelé, Johan Cruyff, Alfredo Di Stéfano, Eusébio, Franz Beckenbauer, Gerd Müller, Kaká, Andrea Pirlo o Roberto Mancini, entre muchos otros. También desfilaron algunos de los mejores clubes del continente, convirtiendo cada verano a A Coruña en un escaparate del mejor fútbol internacional.

El Deportivo, como anfitrión, es el club que más veces ha levantado el trofeo. Pero su palmarés también reúne a equipos históricos como el Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid, Bayern de Múnich, Juventus, Milan, Liverpool, Benfica o Ajax. Ganarlo nunca otorgó un título oficial, pero sí un prestigio que durante muchos años muy pocos torneos de verano podían ofrecer.

Como todo en el fútbol, el Teresa Herrera también tuvo que adaptarse a los nuevos tiempos. La irrupción de las grandes giras internacionales y los compromisos comerciales fue restando protagonismo a los tradicionales torneos estivales. Muchos desaparecieron y otros perdieron relevancia. El Teresa Herrera consiguió sobrevivir gracias a una combinación de historia, tradición y sentimiento que pocos clubes pueden presumir de conservar.

La edición de este año vuelve a demostrarlo. El Real Madrid regresará a Riazor para disputar un torneo que sigue formando parte del calendario emocional del deportivismo. Será un gran partido de pretemporada, sí, pero también una nueva oportunidad para mantener viva una tradición que ha acompañado a varias generaciones de aficionados blanquiazules.

Resulta curioso que miles de deportivistas esperen cada verano el Teresa Herrera sin conocer la historia de la mujer que da nombre al torneo. Quizá sea porque, con el paso de los años, el fútbol terminó eclipsando el origen de una competición que nació con un propósito muy diferente al deportivo.

El Ferencvárosi posa con el trofeo Teresa Herrera que ganaron en 1970. / Mundiario El Ferencvárosi posa con el trofeo Teresa Herrera que ganaron en 1970. / Mundiario

Cada vez que el árbitro señala el inicio del Teresa Herrera, Riazor no solo acoge un partido de fútbol. También rinde homenaje, casi sin darse cuenta, a una mujer que dedicó su vida a ayudar a los demás y cuyo legado sigue vivo casi tres siglos después. Hay muy pocos torneos que puedan presumir de tener una historia tan profundamente ligada a la ciudad que los vio nacer.

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