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Publimetro 06 Aug, 2026 11:03

De anormal a normal

Metafóricamente Por Julio Cabrera

Algo que he aprendido es que las grandes crisis casi nunca empiezan siendo grandes.

Empiezan con algo pequeño.

Algo que incomoda, pero no lo suficiente. Algo que todos ven, pero que nadie considera urgente. Entonces pasa un día. Luego otro.

La socióloga estadounidense Diane Vaughan estudió la explosión del transbordador espacial Challenger en 1986 y encontró algo que cambió la forma de entender los accidentes y las crisis.

Lo llamó la normalización de la desviación.

Descubrió que el desastre no ocurrió porque alguien tomara una sola decisión catastrófica. Ocurrió porque, durante años, pequeñas anomalías dejaron de parecer peligrosas. Como no provocaban una tragedia inmediata, comenzaron a aceptarse como parte del funcionamiento normal.

Lo extraordinario del concepto es que no explica únicamente un accidente espacial.

Explica cómo funciona la naturaleza humana.

Nos acostumbramos a casi todo.

Al ruido.

Al tráfico.

A una llave que gotea.

A responder después los mensajes de quienes más queremos.

Y también nos acostumbramos a los problemas colectivos.

Las sociedades hacen exactamente lo mismo.

Hay problemas que no aparecen de golpe. Se van dando poco a poco. Un día parecen una excepción. Al siguiente, una molestia. Con el tiempo, terminan formando parte del paisaje.

Entonces dejamos de preguntarnos por qué ocurre.

Empezamos a preguntarnos cómo vivir con ello.

Ese es el momento más peligroso.

Porque una sociedad que se acostumbra a sus problemas deja de intentar resolverlos.

Y cuando finalmente decide actuar, el problema ya creció. Resolverlo cuesta más dinero, más tiempo y, muchas veces, más dolor.

Por eso gobernar no consiste solamente en responder cuando estalla una crisis.

Consiste en reconocer las pequeñas señales antes de que se conviertan en una.

Quizá esa sea una de las lecciones más valiosas de Diane Vaughan.

Las crisis rara vez aparecen de un día para otro.

Casi siempre llevan años avisándonos que vienen en camino.

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