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Mundiario 13 Aug, 2026 03:39

Alianza militar en Colombia: el giro de De la Espriella abre la puerta a las tropas de EE UU

Colombia ha cambiado de posición en el tablero latinoamericano en apenas unos días. La llegada de Abelardo de la Espriella a la Casa de Nariño ha dado paso a una relación mucho más estrecha con la Administración de Donald Trump, y el primer gran movimiento en materia de seguridad apunta a la colaboración en la lucha contra las drogas. Washington asegura que Bogotá le ha autorizado a participar en operaciones militares conjuntas dentro del territorio colombiano para combatir a organizaciones consideradas como terroristas por EE UU.

El anuncio lo realizó este miércoles en Ciudad de Panamá durante una cumbre del Escudo de las Américas, en la que Bogotá se adhirió a la Coalición de las Américas Contra los Carteles (A3C), el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, durante una reunión de la coalición impulsada por Trump contra los cárteles de la droga. Según explicó, Colombia ha solicitado que Estados Unidos se incorpore a su lucha contra el “narcoterrorismo” y ha autorizado operaciones conjuntas destinadas a combatir a “terroristas y redes terroristas”.

La declaración tiene una importancia especial porque no se produce después de meses de negociación pública, sino a menos de una semana de la toma de posesión de De la Espriella, y en medio de las labores de rescate por el terremoto de magnitud 7,4 que afectó al Chocó, el Valle del Cauca y el Eje Cafetero. El nuevo presidente colombiano había convertido durante la campaña la lucha contra el narcotráfico y los grupos armados en una de sus principales prioridades y había defendido una cooperación internacional mucho más intensa.

El cambio respecto a la etapa de Gustavo Petro es evidente. Durante el anterior Gobierno, las relaciones entre Bogotá y Washington atravesaron momentos de fuerte tensión, especialmente por las diferencias sobre la política antidrogas, Venezuela y la estrategia de seguridad regional de la Administración Trump.

La llegada de De la Espriella invierte esa dinámica. Hegseth ha presentado la nueva relación como “el inicio de una nueva etapa” en la cooperación de defensa entre EE UU y Colombia. Paralelamente, Colombia se incorporará al denominado Escudo de las Américas, una iniciativa promovida por Trump para coordinar a distintos países del continente contra las organizaciones dedicadas al narcotráfico.  El movimiento convierte a Colombia en uno de los socios latinoamericanos más relevantes de la nueva estrategia de seguridad de Washington.

 

La Patria Milagro del gobierno del Presidente @ABDELAESPRIELLA se construye con determinación, autoridad y de la mano de los principales aliados de Colombia como @USEmbassyBogota y @SecWar @PeteHegseth.

Hoy, en Panamá, el ministro de Defensa, MG (r) @generaljmora formalizó la… pic.twitter.com/bHqgfebkrL

— Mindefensa (@mindefensa) August 12, 2026

EE UU recupera a Colombia como aliado clave

La oposición colombiana ha reaccionado con dureza al anuncio y ha denunciado una posible cesión de soberanía. El argumento jurídico se apoya en el artículo 173 de la Constitución colombiana, que establece entre las atribuciones del Senado la de “permitir el tránsito de tropas extranjeras por el territorio de la República”. El término empleado por Hegseth también ha desatado dudas en Colombia, por considerar que puede abarcar mucho más que un ejercicio militar o una misión puntual.

Por ello, el Gobierno colombiano tendrá que precisar qué significa exactamente el acuerdo anunciado por Washington: qué unidades estadounidenses participarían, durante cuánto tiempo, en qué zonas, bajo qué mando, con qué reglas de enfrentamiento y cuál sería el procedimiento de autorización para cada operación.

Para EE UU, Colombia tiene un valor que difícilmente puede exagerarse. Es el principal productor mundial de cocaína y mantiene una estructura de grupos armados y organizaciones criminales que operan en diferentes zonas del país. El nuevo Gobierno colombiano sostiene que necesita incrementar drásticamente sus capacidades de inteligencia, vigilancia y operaciones contra esas estructuras.

Washington dispone precisamente de algunas de las capacidades que más necesita Bogotá: inteligencia, vigilancia aérea y satelital, logística, tecnología y experiencia operativa. La cooperación puede, por tanto, ofrecer ventajas importantes a las Fuerzas Militares colombianas.

El Escudo de las Américas amplía la apuesta

La incorporación colombiana al Escudo de las Américas representa el fondo del giro. La coalición reúne ya a numerosos países americanos y pretende coordinar esfuerzos contra las organizaciones del narcotráfico y el crimen organizado. Colombia se convierte ahora en una pieza especialmente importante por su experiencia en la lucha contra los cárteles y por la magnitud de sus grupos armados.

Para Trump, la iniciativa encaja en una visión mucho más amplia de la seguridad continental. Hegseth ha hablado incluso de una nueva versión de la doctrina Monroe, bautizada por él como “doctrina Donroe”, basada en la idea de que Estados Unidos debe asumir un papel más asertivo en la defensa del hemisferio frente a amenazas externas.

El concepto es deliberadamente amplio. Incluye el narcotráfico, las organizaciones criminales y también la influencia de potencias extranjeras. Esa amplitud proporciona a Washington un margen considerable para definir qué considera una amenaza para la seguridad del continente. @mundiario

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