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Mundiario 02 Sep, 2026 08:16

Fall 2: Deadpoint confirma el éxito de la saga que nació del boca a boca

Una secuela debería parecerse a la película anterior sin ser idéntica a ella. Esa es la sabiduría convencional que no todos los cineastas siguen, y el reto se multiplica cuando el punto de partida es tan arriesgado. Continuar la historia de Fall, el thriller de Scott Mann que se convirtió en fenómeno gracias al boca a boca, se siente tan vertiginoso como la escalada que atrapó a sus protagonistas en la cima de una torre de 600 metros.

Fall 2: Deadpoint, dirigida por los hermanos Spierig a partir de un guion de Mann junto a su coguionista Jonathan Frank, logra replicar la tensión de la primera entrega sin ser una copia. Su empeño por recrear los conflictos personales de su predecesora lastra, eso sí, lo que de otro modo sería una experiencia más redonda.

Harriet Slater (Tarot) interpreta a Jax Hunter, hermana mayor de Shiloh, protagonista fallecida en la primera película. Al vender las pertenencias de su hermana, Jax conoce a Luce (Arsema Thomas), amiga de Shiloh, que le propone honrar su memoria completando el reto que esta anhelaba: el Codo del Diablo, una pasarela suspendida en la ladera de una montaña de Tailandia. Arrepentida por sus últimas palabras hacia su hermana, Jax acepta.

Una escalada que se convierte en trampa

Al llegar a Tailandia, Jax y Luce contratan a un guía, John (Tom Brittney), que accede pese al mal tiempo. A mitad de camino, un terremoto provoca una avalancha que destruye el sendero, separa al grupo del guía y las deja atrapadas a más de mil metros de altura, obligadas a buscar el regreso entre un terreno hostil y la fricción que crece entre ellas.

Fall 2: Deadpoint llega semanas después de La boca del diablo, otro thriller juvenil rodado en Tailandia. Los Spierig recrean con solvencia los escenarios de riesgo, apoyados en localizaciones reales, y logran que las acrobacias resulten creíblemente escalofriantes.

Sin revelar la trama, el guion reproduce las revelaciones inesperadas que en Fall complicaron la amistad central, y que aquí resultan igual de forzadas. Un flashback explica la ruptura entre Jax y Shiloh, pero lo que ocurre entre Jax y Luce se desarrolla más como una lista de guion que como una relación creíble. Un enfrentamiento en el tercer acto llega en el peor momento posible, convirtiendo la supervivencia en una caricatura.

Un reparto que sostiene la historia

Slater y Thomas construyen personajes entrañables, algo poco habitual en el cine juvenil de aventuras. Su valentía resulta creíble, y el espectador desea que ambas sobrevivan. Thomas, que ya destacó en la serie La reina Carlota: Una historia de los Bridgerton, firma la interpretación más reveladora, mientras Brittney aporta autoridad como guía, aunque sus motivaciones no siempre parecen honestas.

Grace Caroline Currey retoma brevemente su papel de Becky, de la primera entrega, en una aparición que se siente más como el anuncio de una tercera película que como una conexión necesaria. Fall no parecía destinada a franquicia, pero Lionsgate, distribuidora también de Open Water y sus secuelas, ha acertado dándole continuidad junto a los Spierig.

En una era de viralidad constante, es fácil imaginar a otros estudios replicando la fórmula sin cuidado. Sin embargo, Fall 2: Deadpoint sigue sintiéndose especial porque conserva la mano de su creador original. No está claro si existe un fandom devoto para esta franquicia de altura, pero quien espere una experiencia similar, aunque no idéntica, saldrá satisfecho de la sala.

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