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El Economista 14 Mar, 2026 09:00

Las propiedades curativas del ajo, lo que este remedio sí puede hacer por tu cuerpo

Hay ingredientes que no solo sazonan, también cargan una reputación medicinal construida a lo largo de generaciones. El ajo es uno de ellos. En la cocina mexicana aparece en caldos, guisos, salsas y remedios caseros, casi siempre ligado a la idea de proteger el cuerpo, aliviar malestares o reforzar la salud.

Su fama no es nueva. Desde hace siglos, distintas culturas lo han utilizado tanto como alimento como por sus posibles propiedades terapéuticas. Lo interesante es que hoy la ciencia sí reconoce que contiene compuestos bioactivos relevantes, aunque eso no significa que cure todo lo que popularmente se le atribuye. 

Un ingrediente con respaldo, pero sin milagros

La evidencia más consistente alrededor del ajo está relacionada con la salud cardiovascular. Algunos estudios han encontrado que ciertas preparaciones pueden ayudar modestamente a reducir la presión arterial, el colesterol total y el colesterol LDL, sobre todo en personas que ya presentan factores de riesgo.

Eso no convierte al ajo en un tratamiento por sí mismo, pero sí lo coloca como un ingrediente con potencial dentro de una alimentación equilibrada. Su valor está más en acompañar hábitos saludables que en sustituir medicamentos o prometer soluciones rápidas.

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    Buena parte de su prestigio popular proviene de su uso frente a resfriados, gripe o dolor de garganta. Se toma crudo, en infusión o mezclado con miel, como si fuera un recurso de emergencia de la cocina doméstica. Sin embargo, la evidencia científica no ha confirmado de forma sólida que prevenga o cure el resfriado común.

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    AjoFreepik

    Eso no quiere decir que no tenga lugar cuando alguien está enfermo. En un caldo caliente o en una comida reconfortante, el ajo puede aportar sabor, calidez y la sensación de cuidado que también forma parte del bienestar, pero no debe presentarse como un antiviral comprobado

    Qué sí puede hacer por tu cuerpo

    El ajo puede aportar beneficios modestos, especialmente en temas relacionados con presión arterial, colesterol y algunos marcadores inflamatorios. Además, tiene una ventaja indiscutible: intensifica el sabor de los alimentos sin necesidad de recurrir a grandes cantidades de sal o ingredientes ultraprocesados.

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    AjosFreepik

    Visto así, su fuerza no está en ser un ingrediente milagroso, sino en formar parte de una cocina cotidiana más inteligente, aromática y saludable.  

    Como ocurre con muchos ingredientes de fama medicinal, el ajo también exige matices. Consumido en exceso, sobre todo crudo o en suplementos, puede provocar acidez, gases, malestar digestivo y mal aliento. Además, puede interactuar con ciertos medicamentos y aumentar el riesgo de sangrado en algunas personas.

    El ajo sigue siendo uno de los grandes remedios simbólicos de la cocina porque reúne historia, sabor y una pequeña pero real base científica. No lo cura todo, pero tampoco es puro mito. Su valor está en ese punto medio: ser un ingrediente poderoso, accesible y útil, capaz de cuidar desde la mesa sin necesidad de promesas exageradas.

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