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CódigoQro 11 Sep, 2026 05:00

¿Qué vamos a dejar?

Septiembre siempre nos invita a hablar de México. De nuestra historia, nuestros símbolos, nuestras tradiciones y todo aquello que nos hace sentir orgullosos de pertenecer a este país. Pero este año quiero detenerme en otro México. El que no siempre aparece en las fotografías. El México que despierta temprano. El que abre la cortina de un negocio cuando todavía hay poca gente en la calle. El que prepara el puesto, prende la máquina, trabaja la tierra, entra al turno, abre el taller, atiende un mercado o comienza una jornada sin saber exactamente cómo terminará el día. Ese México también merece celebrarse. Porque detrás de nuestro país existen millones de historias construidas con algo que difícilmente puede improvisarse: esfuerzo. Hace algunos días escribía sobre el valor de cumplir nuestra palabra. Y mientras pensaba en este mes patrio, entendí que ambas ideas están profundamente relacionadas. Porque trabajar no solamente significa generar un ingreso, también significa construir. Hay quienes trabajan para pagar la escuela de sus hijos. Quienes levantaron un negocio esperando que algún día pueda continuar la siguiente generación. Quienes aprendieron un oficio de sus padres y después se lo enseñaron a alguien más. Quienes comenzaron desde cero para que sus hijos pudieran empezar un poco más adelante. Eso también es legado. Y quizá hemos relacionado demasiado esa palabra con aquello que podemos heredar materialmente: una casa, un terreno, una empresa, un patrimonio. Todo eso importa. Pero existen herencias que no aparecen en ninguna escritura: La disciplina. La puntualidad. La honestidad. El valor de cumplir la palabra. La capacidad de levantarnos después de un fracaso. La costumbre de hacer bien nuestro trabajo aunque nadie nos esté observando. Incluso la manera en que tratamos a las personas. Esas cosas también se heredan. Las aprendemos mirando, de nuestros padres, de nuestros abuelos, de nuestros maestros, de las personas con las que trabajamos. Y después, muchas veces sin darnos cuenta, alguien más comienza a aprenderlas de nosotros. Por eso construir un legado no debería ser una preocupación reservada para el final de nuestra vida. Estamos construyéndolo todos los días. Con cada decisión. Con cada compromiso que cumplimos. Con aquello que enseñamos mediante el ejemplo. He conocido durante estos meses historias de mujeres y hombres que quizá nunca se describirían a sí mismos como extraordinarios. Personas que simplemente dicen: “hay que trabajar”. Y trabajan, salen adelante, resuelven. Se equivocan, vuelven a intentar y siguen caminando. Gente echada para adelante. Gente de palabra. Gente que entiende que ningún resultado sustituye al esfuerzo que hubo detrás. Personas Hechas de México. Tal vez por eso, cuando hablamos de amor por nuestro país, también deberíamos hablar de responsabilidad. Porque querer a México no solamente está en celebrar nuestra historia, también está en preguntarnos qué parte de su futuro estamos construyendo. Qué estamos enseñando. Qué valores estamos transmitiendo. Y qué encontrarán quienes vienen detrás gracias a lo que nosotros decidimos hacer hoy. Este septiembre celebremos lo que somos, pero también pensemos en lo que vamos a dejar. Porque quizá el legado más importante no sea cuánto logramos acumular durante nuestra vida. Sino que algún día alguien pueda decir:“De esa persona aprendí a salir adelante”. Soy Pancho Domínguez Castro. Escribo para reflexionar, escuchar y reconocer las historias de quienes todos los días construyen este país desde su trabajo. Y hoy quiero dejarte una pregunta: Si alguien aprendiera a vivir observando tu ejemplo, ¿qué le estarías enseñando?Porque el México que heredaremos mañana también se está construyendo con el ejemplo que damos hoy. ¿Quie?n cuida a quienes nos cuidaron?
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