
CIUDAD DE MÉXICO- Entre espacios inaccesibles, prejuicios y hasta discriminación en el consultorio ginecológico, la activista y diseñadora mexicana Tania Sánchez ha atravesado barreras físicas y sociales, que también condicionan cómo las mujeres con discapacidad viven aspectos como el amor, la autonomía y la sexualidad.
Enamorarse fue fácil, pero salir y vivir ese amor en un mundo que no fue diseñado pensando en su cuerpo ha resultado más “complicado”, cuenta Sánchez en una entrevista con EFE en el marco del Día Nacional de las Mujeres con Discapacidad.