HUB
Publicidad Responsiva - Banner Superior
Radar Inteligente
Noticias de Querétaro 11 Apr, 2026 08:29

Esciadáctilos

El día que perdimos nuestra sombra

Capítulo II: Isabella (El inicio, segunda parte)

Rafael López

 

Los días en la cuarentena comenzaron a volverse indistinguibles. Las paredes blancas, las luces siempre encendidas, los mismos rostros con batas que entraban y salían sin decir más de lo necesario. Bella a veces no sabía si era de día o de noche; solo el cansancio le indicaba cuándo debía dormir.

—Otra prueba más —decía uno de los científicos sin mirarla directamente.

Le pedían que se colocara bajo diferentes tipos de luz: blanca, cálida y a veces ultravioleta. Luego frente a pantallas, reflectores, incluso una luz tan intensa que le hacía llorar los ojos. Pero el resultado siempre era el mismo.

Nada… Ni rastro de sombra.

Al principio, Bella intentaba tomárselo con humor —¿Seguros que no me estoy convirtiendo en vampiro? —bromeaba, esperando al menos una sonrisa de aquellos científicos con lentes de botella.

Pero nadie respondía. Todos parecían serios.

Con el paso de los días, algo empezó a cambiar. No en su cuerpo… sino en su percepción.

La primera vez ocurrió mientras estaba sola en la habitación asignada. Se encontraba sentada en la cama, mirando el suelo iluminado por una lámpara fija en el techo. Observaba el espacio donde debería estar su sombra… cuando creyó ver un ligero movimiento. Como si algo se hubiera desplazado fuera de su campo de visión. Parpadeo, pero no logró notar nada.

—Estoy cansada —susurró para sí misma.

Pero esa noche no podía dormir. Daba vueltas sobre la cama y solo pensaba en la mala suerte que tenía, lo molesta que se encontraba por no poder participar en las competencias y como deseaba que fuera otra persona la que sufriera lo que ella estaba pasando…

Cada vez que cerraba los ojos, para intentar conciliar el sueño, sentía una especie de “tirón” en el pecho, como si algo invisible la jalara suavemente hacia abajo… hacia el suelo.

A las cuatro semanas, con el valor a tope decidió mencionarlo.

—Oigan… —dijo con voz dudosa mientras uno de los científicos anotaba en su libreta—. ¿Es normal… sentir que… que algo te sigue?

El hombre levantó la mirada por primera vez.

—¿A qué te refieres exactamente?, le contesto en tono serio, mientras la observaba desde una especie de vidrio.

Bella dudó. Pero al final le contestó —No sé… es como… como algo que está observándome… pero yo no puedo verlo.

El científico intercambió una mirada rápida con otra mujer al fondo de la sala.

—Anotemos eso —respondió con tono neutro.

Pero Bella alcanzó a notar algo en la expresión del hombre con bata blanca. No era curiosidad. Era preocupación…

Esa misma noche, Bella decidió grabar otro video.

Había logrado convencerlos de que mantener contacto con sus seguidores ayudaba a su estado emocional. Y no era del todo mentira.

Encendió la cámara. —Holaa otra vez… —dijo, pero esta vez su sonrisa no era tan natural—. Sigo aquí encerrada, como podrán ver. Aún sin sombra… pero creo que hay algo más.

Dudó un segundo y mantuvo el silencio por un momento más…

—No sé cómo explicarlo, pero… siento que mi sombra se fue y algo “diferente” me sigue.

El silencio se mantuvo por medio minuto, cuando de repente como si algo desde lo más profundo de su inconsciente, la empujara a decir en voz baja.

—Saben… creo… que alguien está aquí, algo me observa, es como si estuviera detrás de mí y cada vez se acerca más.

Y en ese momento, algo ocurrió.

Detrás de Bella, sobre la pared blanca perfectamente iluminada… apareció por una fracción de segundo una silueta. No coincidía con su cuerpo. Era más alta, más delgada, pero distorsionada, no encajaba en su totalidad con una figura humana. Pero lo que más asustó a Bella es que la cabeza de ese espectro parecía ligeramente inclinada, como si la estuviera observando.

La imagen se distorsionó y del miedo Bella decidió cortar la trasmisión.

A la mañana siguiente después de ver el live de Bella, todo el laboratorio estaba en alerta. 

 —Reproduce el último cuadro otra vez —ordenó una voz firme.

—Aquí, señor, contesto otro de los científicos…

Ahí estaba. La figura que Bella alcanzó a notar, era inconfundible.

—Eso no es una sombra —susurró alguien.

—No —respondió el supervisor, sin apartar la vista de la pantalla—.

Cuando “terminó” la cuarentena, Bella estuvo por 2 meses más recluida en esas instalaciones del gobierno. Sin embargo por más estudios que le realizaron, los científicos no encontraron respuesta lógica a la situación de Bella por lo que por fin la dejaron ir.  

El caso de Isabella fue cerrado. Oficialmente el informe concluyó que la estructura anatómica de los seres humanos había cambiado y por ese motivo como parte de la naturaleza evolutiva, las células humanas habían evolucionado para permitir el libre flujo de las ondas de luz.

La imagen humanoide que se vio en el video de la paciente fue producto de una psicosis colectiva, motivo de los nuevos casos de personas que perdían su sombra. El último video que subió Bella fue clasificado como un error de compresión digital. Y las sensación de sentirse observaba fue catalogado como “alteraciones perceptivas derivadas del aislamiento prolongado”.

Bella fue dada de alta una mañana sin explicaciones.

—Puedes volver a casa —le dijeron—. Todo está bien.

Pero la realidad ocultaba algo más siniestro, algo oscuro que no lograba explicarse desde el panorama científico.

Bella salió de las instalaciones sin mirar atrás. El sol le golpeó el rostro por primera vez en meses, obligándola a entrecerrar los ojos. El aire se sentía distinto… más pesado.

Caminó unos pasos, dudando. Pero algo no estaba bien.

Miró al suelo por instinto.

Nada.

Ni rastro de sombra.

Tragó saliva y apretó los puños, intentando convencerse de que todo había terminado. De que todo aquello había quedado atrás, y que solo había sido un mal sueño. Su mamá la esperaba dentro del coche aún prendido para llevarla a casa.

Pero entonces lo sintió otra vez.

Esa sensación de sentirse observada, casi imperceptible… pero presente.

Se detuvo.

No quería hacerlo.

No quería comprobarlo.

Pero lo hizo.

Giró lentamente la cabeza.

Detrás de ella, sobre el pavimento iluminado por el sol de la mañana… algo se alcanzaba a proyectar ligeramente.

No era su sombra. 

Bella no se movió… Porque esa cosa… sí lo hizo.

La entrada Esciadáctilos aparece primero en Noticias de Querétaro.

Contenido Patrocinado