
Durante años, miles de mexicanos vieron cómo sus créditos del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) se transformaban en deudas difíciles de sostener. El esquema ligado al salario mínimo provocó incrementos constantes en los saldos, generando una espiral financiera que afectó el patrimonio de muchas familias.
El caso de Mariana García Ríos ilustra esta problemática. Su deuda pasó de 77 mil pesos a 1 millón 388 mil pesos, una cifra que refleja el impacto acumulado de intereses y ajustes. Situaciones como esta derivaron en abandono de viviendas y una creciente inconformidad entre los derechohabientes.