Ceuta volvió este martes a convertirse en el epicentro de la batalla política española. Esta vez fue en el Senado, donde el PP aprovechó su mayoría absoluta para recuperar una moción sobre la respuesta del Estado a la crisis fronteriza que el Congreso había rechazado la semana anterior. El resultado fue un nuevo pleno monográfico sobre la ciudad autónoma en el que la oposición cuestionó la actuación del Gobierno central desde todos los frentes y el PSOE respondió acusando a los populares de utilizar la crisis con fines partidistas.
La moción aprobada por la Cámara Alta no tiene carácter vinculante, pero sí un considerable bagaje político. Entre sus reclamaciones figura declarar la situación de Ceuta de interés para la Seguridad Nacional, acelerar los procedimientos de retorno y reforzar la protección de la frontera. El texto incorpora además dos novedades: otorgar temporalmente a los militares desplegados en la ciudad la condición de agentes de la autoridad y garantizar que las Cortes reciban información suficiente y permanente si se produce una nueva crisis.
El debate permitió al PP mantener abierta la ofensiva parlamentaria contra Pedro Sánchez. Los populares reprocharon al presidente su respuesta ante la entrada masiva de finales de julio y cuestionaron tanto el calendario de actuación como la gestión posterior de los miles de inmigrantes que permanecen en Ceuta.
La estrategia no se limitó a la frontera. Durante el pleno se abordaron también las agresiones sexuales denunciadas en la ciudad y la presión sobre los servicios públicos, incluida la sanidad. Una de las mociones del PP sobre las agresiones sexuales fue aprobada por 147 votos frente a 108.
La acumulación de iniciativas convirtió la sesión en una suerte de examen parlamentario de la gestión de la crisis. El Gobierno y sus socios interpretaron la maniobra como una prolongación deliberada de la confrontación. El PP, por su parte, sostiene que Ceuta requiere una respuesta de Estado y que el Ejecutivo no ha dado explicaciones suficientes. El propio Sánchez ha fijado ahora el final de año como horizonte para resolver la situación, una fecha que ofrece a la oposición un nuevo punto de referencia para medir la evolución de la crisis.
Ceuta no se merece esto. Primero permitieron la invasión y luego insultaron a los ceutíes. ?? @AliciaGarcia_Av te cuenta el último desprecio de este Gobierno. https://t.co/zwiJqmFAWi
— Grupo Parlamentario Popular en el Senado (@PPSenado) September 15, 2026
Marruecos vuelve a entrar en el hemiciclo
El asunto más delicado volvió a ser la relación con Marruecos. El PP insiste en cuestionar que el Gobierno mantenga una posición prudente respecto a Rabat y algunos de sus senadores llegaron a preguntar qué debe el presidente al reino alauí para mantener, según su interpretación, una actitud tan contenida.
Los populares y Vox han relacionado esa cautela con la posibilidad de que Marruecos disponga de información obtenida mediante el espionaje con Pegasus. Sánchez ha rechazado expresamente que exista un “chantaje” y ha defendido que no hay pruebas que permitan sostener esa interpretación.
El PSOE respondió acusando al PP de poner en riesgo la política exterior española y de alimentar desinformación sobre Marruecos. La senadora María Jesús Álvarez defendió que la cooperación con Rabat sigue siendo necesaria para gestionar los retornos y la frontera y reprochó a los populares su discurso sobre la crisis.
El choque resulta especialmente significativo porque la posición de los socios del Gobierno tampoco es monolítica. El PNV, que forma parte de la mayoría parlamentaria que permitió la investidura de Sánchez, cuestionó la actuación del Ejecutivo durante las primeras semanas de la crisis. La senadora Nerea Ahedo habló de una respuesta tardía y puso en duda que Marruecos haya actuado como un socio plenamente fiable “por acción o por omisión”, según el debate recogido este martes.
Marlaska, ministro del Interior, en la sesión de Control al Gobierno en el Senado: "Dejo que geolocalicen mi móvil para que vean dónde he estado cada minuto del mes de agosto (...) Tenemos una situación absolutamente compleja en Ceuta que estamos abordando". #Canal24Horas https://t.co/PwRmJyIDOQ
— RTVE Noticias (@rtvenoticias) September 15, 2026
El Gobierno se queda sin un frente cómodo
Las críticas procedentes de las formaciones que sostienen parlamentariamente al Ejecutivo complican el relato socialista, lastrado por la desclasificación de los documentos elaborados antes de la entrada masiva, así como por el enfrentamiento abierto entre La Moncloa, la ministra de Defensa Margarita Robles y el cuerpo del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). El PSOE puede responder al PP denunciando una utilización “electoralista” de la crisis, pero tiene más dificultades cuando las dudas proceden de sus propios aliados parlamentarios como Junts o ERC.
El PNV no fue el único grupo que cuestionó la gestión. El debate permitió que distintas formaciones del bloque de investidura reclamaran explicaciones sobre la actuación del Gobierno y sobre la relación con Marruecos. La diatriba, por tanto, dejó de ser exclusivamente una pugna entre PSOE y PP y pasó a afectar a la arquitectura parlamentaria que sostiene a Sánchez.
En paralelo, el Gobierno continúa intentando gestionar el problema en Ceuta. Según los últimos datos ofrecidos por el Ejecutivo, todavía quedan entre 700 y 1.000 menores migrantes en las calles de la ciudad, mientras se han iniciado los procedimientos administrativos y los retornos.
El debate sobre Ceuta tampoco quedó circunscrito a la seguridad fronteriza. La oposición utilizó las denuncias sobre agresiones sexuales para reclamar mayor protección para mujeres y menores. Vox empleó una retórica especialmente dura al presentar sus argumentos, mientras el PSOE acusó al PP de asumir discursos de la ultraderecha para prolongar políticamente la crisis. @mundiario