El nuevo candado fiscal que analiza implementar la autoridad para combatir el huachicol fiscal no implicaría un aumento directo en el precio de la gasolina y el diésel, pues no se trata de un impuesto nuevo, sino de un mecanismo para garantizar que el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) llegue al erario.
Carlos Aurelio Hernández, presidente de la Comisión de Energía de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), explicó que el IEPS ya forma parte del precio que se paga en las estaciones de servicio y que el objetivo es asegurar el origen fiscalmente acreditable de cada litro.
Actualmente, productores e importadores de combustibles pagan una cuota del IEPS.
Sin embargo, la autoridad fiscal analiza aplicar el mecanismo a estaciones de servicio, comercializadores, distribuidores y otras empresas de la cadena, sobre la diferencia positiva entre el combustible que compran y venden.
Por su parte, Alicia Zazueta, especialista en el mercado de combustibles y directora de eServices, coincidió en que la medida no tendría un impacto directo en el consumidor final, aunque sí representaría una mayor carga administrativa para las empresas.
"El impacto no se vería en el consumidor final, sino en el resto de la cadena de valor", explicó Zazueta.
Hernández señaló que el esquema podría reducir las ventajas de quienes venden combustible que evade impuestos.
No obstante, advirtió que un diseño deficiente podría generar costos administrativos, duplicidad de obligaciones o problemas de flujo de efectivo para las estaciones, que eventualmente podrían trasladarse al precio.
Por ello, planteó aprovechar la información disponible en controles volumétricos y facturación electrónica, sin crear nuevas cargas burocráticas.