150,000 millones de dólares: esa era la asombrosa cifra que estaba en juego en lo que prometía ser la batalla legal definitiva por el alma de la inteligencia artificial. Pero tras semanas de un proceso judicial que enfrentó dos visiones aparentemente opuestas sobre la tecnología más disruptiva de la historia, al jurado del juicio Elon Musk v. OpenAI le tomó menos de dos horas llegar a un veredicto.
Pero el jurado no llegó a examinar la minucia del argumento, en el que Musk acusaba a Sam Altman -CEO de OpenAI- de traicionar su misión original sin fines de lucro al transformarse en una entidad comercial orientada a las ganancias con el apoyo de Microsoft.
En cambio, los nueve hombre y mujeres a quienes se les encomendó administrar justicia en el reclamo de Musk desestimaron la demanda por considerar que el empresario superó el plazo legal para presentar sus reclamos. De paso, le recordaron al hombre más rico del mundo que él conocía las supuestas irregularidades años antes de iniciar el proceso judicial, en noviembre de 2024.
Por unanimidad
Así las cosas, el desenlace es el peor posible para la acusación: un fallo unánime en contra de Musk, y todas las reclamaciones -enriquecimiento ilícito, violación de fideicomiso benéfico y hasta los cargos de supuesta complicidad contra Microsoft- desestimadas.
La jueza Yvonne Gonzalez Rogers no solo aceptó la decisión del jurado, sino que se dijo lista para desetimar cualquier apelación que pueda presentar la acusación.
Quedaron así sin asidero los reclamos de Musk, que pedía revertir la reestructuración de 2025 y que se devolvieran al brazo benéfico de OpenAI entre 134,000 y 150,000 millones de dólares. También esperaba que la Corte ordenara OpenAI a volver a ser exclusivamente una organización sin fines de lucro.
También pedía al tribunal que despoje a Altman de su título de CEO y que privara a Greg Brockman, Presidente de OpenAI, de todo su capital accionario en la empresa. Aun más, reclama la restitución de los derechos de propiedad intelectual de los productos de la compañía, lo que destruiría la estructura comercial actual entre OpenAI y Microsoft.
Se despeja el camino hacia la IPO
El fallo elimina los obstáculos legales para que la empresa de inteligencia artificial, la responsable del popular chatbot ChatGPT, avance hacia una oferta pública inicial masiva, que probablemente ocurra este mismo año, y que podría fijar su valor de mercado en cerca de 1 billón de dólares. Aunque los abogados de Musk planean apelar, el veredicto representa una victoria decisiva para Altman en medio de su intensa rivalidad tecnológica.
OpenAI no ha presentado aún los documentos para su salida a bolsa, pero en octubre pasado, Reuters informó que la compañía podría presentar su formulario S9 ante la SEC en la segunda mitad de 2026. Ese mismo mes, Altman comentó sobre una oferta pública: "Creo que es justo decir que es la opción más probable para nosotros, dadas nuestras necesidades de capital". Ahora eso podría pasar en cuestión de días, o semanas.
Por eso, la duda ahora no es si OpenAI saldrá a bolsa -sin que penda sobre ella la amenaza de una sanción millonaria o un retorno forzado a su estructura del pasado- sino si lo hará antes o después que Anthropic. Fast Company lo explicó así en su análisis: “Existe una intensa competencia interna entre ambas compañías para liderar el sector, y ahora que este caso ha quedado resuelto, OpenAI puede centrarse de nuevo en consolidar su posición de liderazgo en el mercado”.
La desestimación de los cargos crea un precedente y envía al mercado el mensaje de que resulta aceptable comenzar una empresa de base tecnológica sobre una estructura sin ánimo de lucro y modificar ese enfoque por el camino.
En otras condiciones, el argumento de Musk podría haber hallado piso en el jurado, pero analistas como los de The New York Times creen que se tropezó con la imagen pública del millonario, que vio afectada su reputación tras su llegada al círculo cercano del presidente Donald Trump, y que ha dejado claro en el pasado su desprecio por la supervisión gubernamental.
El sentir general en la industria parece ser el de que Musk cometió un error y, al presentar una demanda tardía, con peticiones insólitas, terminó fortaleciendo a la empresa -rival de su xAI- que quería despedazar. Antes dijimos que la estrategia de la acusación parecía girar en torno a la pregunta de si es posible confiar en Sam Altman. Resulta que para el jurado, la respuesta parece ser: “Por lo menos, más que en Elon Musk”.
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La noticia
Elon Musk llevó a juicio a OpenAI para despedazarla. Al jurado no le tomó ni dos horas decidir que estaba equivocado
fue publicada originalmente en
Xataka México
por
Wilson Vega
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