Ciudad de México.- La reducción en la calificación de Moody´s a BBVA México, Banorte, Santander México, Banamex y BanBajío, no está relacionada con su desempeño financiero, sino como un efecto por el ajuste a la calificación al Gobierno de México. En esto coincidieron especialistas económicos, e instituciones bancarias consultadas al respecto.
Joaquín Domínguez, Director Ejecutivo de Finanzas y Tesorería en Banbajiowurts señaló que la acción de calificación responde principalmente a factores asociados al entorno soberano y macroeconómico del país, y no a un deterioro específico en la operación o fortaleza financiera de BanBajío.
Expuso que la evolución futura de las calificaciones soberanas dependerá de distintos factores económicos y fiscales a nivel país. Mientras tanto, BanBajío continuará operando con prudencia financiera, una sólida gestión de riesgos y enfoque en mantener indicadores financieros sanos.
Explicó que en términos generales, este tipo de ajustes pudieran traducirse en un futuro en variaciones en los costos de fondeo o captación en el mercado. Sin embargo, el banco mantiene una posición financiera sólida, indicadores prudenciales estables y una estrategia conservadora de administración de riesgos, por lo que no se anticipan impactos en el corto plazo. En este sentido, la institución no tiene un efecto operativo inmediato.
Joaquín Domínguez recordó que la acción de calificación se da como resultado de la baja en la calificación del Gobierno de México de Baa2 a Baa3 y el cambio de perspectiva de negativa a estable, publicado el día 20 de mayo por la calificadora a ocho instituciones financieras mexicanas, entre las que se encuentra BanBajío.
El Director Ejecutivo de Finanzas y Tesorería, señaló que la propia calificadora menciona en su comunicado, que su evaluación acerca de BanBajío refleja el historial de calidad de los activos del banco, así como la alta y estable capitalización básica, que se beneficia de la generación recurrente de ingresos, y de elevados márgenes de interés.
La evaluación de riesgo crediticio base (BCA) de Baa3 también incorpora los esfuerzos por diversificar la cartera de financiamiento, que históricamente se ha basado en los depósitos de clientes corporativos.
De acuerdo a la metodología de Moody ‘s, la calificación de BanBajío se encuentra en línea con la calificación del soberano, por lo que cualquier cambio en la misma, se refleja en la calificación del Banco.
“El comunicado de Moody ‘s refleja las condiciones macroeconómicas y la dinámica del mercado financiero que influyen en su entorno operativo”, añadió Domínguez.
De acuerdo con lo señalado por la calificadora, el ajuste a la calificación soberana refleja una menor flexibilidad fiscal, menores expectativas de crecimiento del PIB, un mercado laboral débil y las incertidumbres persistentes en torno a las relaciones comerciales y la seguridad jurídica.
En este contexto, BanBajio mantiene fundamentos financieros sólidos, una adecuada calidad de activos y una operación enfocada en la prudencia financiera y el acompañamiento al sector productivo del país, particularmente a las empresas y sectores estratégicos de la economía.
Al cierre del primer trimestre de 2026, el índice de morosidad de BanBajío se ubicó en 1.55%, nivel que se mantiene favorable respecto al promedio del sistema bancario, que fue de 2.20% en el mismo periodo.
Incide en sus calificaciones
La economista Adriana Wurtz explicó que la disminución a ocho bancos, no significa que estén mal, sino que operan en un país cuya calificación soberana bajó, lo que incide en sus propias calificaciones.
“La baja de Moody ‘s se explica más por el deterioro fiscal y el peso de Pemex que por una crisis bancaria”.
No obstante lo que debe vigilarse es el riesgo de crédito y la morosidad, considerando que en un entorno de menor crecimiento, tasas todavía elevadas y menor dinamismo económico, algunas familias y empresas pueden enfrentar más dificultad para cumplir sus obligaciones crediticias.
Destacó que en el reporte de Moody ‘s, la calificadora reconoció que instituciones como BBVA México, Banorte y Santander México mantienen buena capitalización, rentabilidad sólida y adecuada calidad de activos.
Por lo que la baja en sus calificaciones está vinculada principalmente con el riesgo soberano y con el entorno macroeconómico del país, no con problemas propios graves de cada institución.
“Es decir, no necesariamente significa que los bancos estén in crisis o que tengan problemas de solvencia”.
La especialista advirtió que los indicadores regulatorios respaldan esa lectura, al cierre de marzo de 2026, el dato más reciente publicado oficialmente por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), detalló que el índice de capitalización de la banca múltiple fue de 20.32%, muy por encima del mínimo regulatorio de 10.5%.
En su Reporte de Estabilidad Financiera, Banxico, también ha señalado que el sistema financiero mexicano mantiene una posición sólida y resiliente.
“La buena noticia es que la perspectiva estable que Moody ‘s asignó al soberano y a la mayoría de las instituciones, indica que la agencia no anticipa nuevos recortes en el horizonte inmediato”.
Recordó que la decisión de Moody ‘s de reducir la calificación soberana de México de Baa2 a Baa3, está todavía dentro del grado de inversión, pero ya en el último escalón, a un solo peldaño del territorio especulativo.
Es importante señalar que Moody ‘s también cambió la perspectiva de negativa a estable, lo que reduce la probabilidad de nuevos ajustes a la baja en el corto plazo.
La especialista refirió que en el caso de Banamex requiere matiz, Moody ‘s mantuvo sin cambio algunas de sus calificaciones de depósitos y deuda, aunque conservó una perspectiva negativa, lo que refleja incertidumbre sobre su evolución futura.
Sobre las razones de la rebaja soberana, Moody ‘s fue bastante explícita, el detonante principal es el debilitamiento fiscal sostenido del país. En ese deterioro pesan el apoyo financiero recurrente a Pemex, una base tributaria estrecha, rigidez en el gasto público y expectativas de crecimiento económico contenidas.
Posición sólida
La calificación de BBVA México responde a una acción metodológica de la agencia calificadora, derivada del ajuste en la nota soberana de México.
Esta decisión no obedece a un deterioro en los fundamentales de BBVA México, ni a un cambio en su desempeño financiero, calidad de activos, niveles de capitalización, liquidez o capacidad operativa, así lo informó la institución financiera a través del área de comunicación.
El banco señaló que BBVA México mantiene una posición sólida en el sistema financiero mexicano y continúa operando con fortaleza, disciplina de riesgos y una adecuada capacidad para atender a sus clientes.
Por último recordaron que la propia agencia señala que esta acción está vinculada al cambio en la calificación soberana del país.
No es señal de insolvencia
Cuando una calificadora percibe debilidad fiscal y apoyo recurrente a empresas (paraestatales que no funcionan), el effecto puede traducirse en financiamiento más caro para gobierno, empresas y consumidores.
Así lo explicó Juan Carlos Moreno Rodríguez, Vicepresidente de Asuntos Fiscales de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio Servicios y Turismo (Concanaco ServyTur) México.
El mensaje de Moody’s debe asumirse con seriedad, porque la confianza financiera del país impacta directamente el costo del crédito, la inversión y la actividad económica.
No obstante, la decisión de Moody ‘s no debe interpretarse como una señal de insolvencia inmediata de los bancos mexicanos, o de que más personas dejen de pagar sus créditos, sino como una advertencia sobre el deterioro del entorno fiscal y financiero del país.
Detalló que la propia calificadora explicó que en varios casos la rebaja deriva del fuerte vínculo de estas instituciones con el Gobierno mexicano como potencial “proveedor de apoyo”, más que de un deterioro operativo específico de los bancos.
“Es importante precisar que Moody’s no afirmó que exista una crisis bancaria generalizada ni que los bancos mexicanos están mal”.
Moreno Rodríguez, advirtió que el sistema financiero mexicano mantiene niveles de capitalización y liquidez relativamente sólidos.
Sin embargo, sí hay señales que preocupan al mercado: desaceleración económica, menor dinamismo del consumo, aumento del costo financiero y un entorno donde el crecimiento previsto para México es bajo.
En ese contexto, naturalmente aumenta el riesgo de morosidad en algunos segmentos de crédito, particularmente consumo y pequeñas empresas, porque las familias y negocios enfrentan mayores presiones para cumplir sus obligaciones financieras.
Por eso, es fundamental fortalecer las finanzas públicas, generar mayor certidumbre para la inversión, apoyar el crecimiento de las empresas y evitar señales que eleve el riesgo país.
“La estabilidad financiera no depende únicamente de los bancos; depende también de que la economía genere crecimiento, empleo formal y capacidad de pago para familias y negocios”.
El recorte de calificación
La agencia Moody’s Ratings aplicó una rebaja a la calificación crediticia soberana de México debido al progresivo deterioro institucional y las crecientes presiones al gasto público. La firma internacional argumentó que las rigideces presupuestales del gobierno federal y el continuo apoyo financiero a Pemex comprometen la sostenibilidad de la deuda.
Pese al recorte en el grado de inversión, la calificadora ajustó la perspectiva económica de negativa a estable.
Este cambio en la perspectiva sugiere que los riesgos para el perfil financiero del país se encuentran equilibrados tras el ajuste a la baja de la nota.
Moody’s consideró que las métricas crediticias se mantendrán alineadas con sus pares de calificación, descartando choques macroeconómicos severos en el corto plazo. Sin embargo, advirtió que la erosión de los contrapesos judiciales y reguladores podría mermar la confianza de los inversionistas extranjeros.
El ajuste de la calificadora eleva los costos de financiamiento internacional tanto para el sector público como para la colocación de deuda corporativa mexicana.
Analistas financieros señalaron que el dictamen presiona las metas de consolidación fiscal comprometidas por la Secretaría de Hacienda para el cierre del ejercicio.
El anuncio subraya la urgencia de implementar reformas estructurales que garanticen nuevos flujos de ingresos tributarios recurrentes.
AAK