Durante años, el umbral de 1,5 °C se ha convertido en una de las principales referencias científicas y políticas del debate climático internacional. El objetivo fijado en el Acuerdo de París buscaba precisamente evitar que el calentamiento global alcanzara niveles capaces de provocar cambios más profundos y difíciles de revertir en numerosos ecosistemas.
Ahora, un estudio publicado en la revista científica One Earth y dirigido por investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá (KAUST) aporta una de las primeras evaluaciones globales de lo que ocurrió durante el primer año en el que la temperatura media del planeta superó de forma temporal ese umbral. Lejos de centrarse únicamente en la evolución del clima, la investigación analiza cómo respondieron los océanos y los ecosistemas marinos ante unas condiciones excepcionalmente cálidas.
El trabajo reunió 201 eventos de impacto ecológico documentados en los océanos del planeta. Para ello, los investigadores recopilaron información procedente de publicaciones científicas revisadas por expertos, programas oficiales de seguimiento ambiental, organismos públicos, organizaciones especializadas y observaciones verificadas en 17 idiomas, configurando una de las bases de datos más amplias elaboradas hasta la fecha sobre los efectos del calentamiento oceánico.
Entre los fenómenos registrados aparecen algunos ya conocidos por la comunidad científica, como el blanqueamiento masivo de corales, la proliferación de algas nocivas, episodios de mortalidad de especies marinas, alteraciones de hábitats y consecuencias para la actividad pesquera. Sin embargo, el estudio aporta una conclusión que va más allá de la simple enumeración de impactos: demuestra que las alteraciones ecológicas fueron prácticamente constantes durante todo el año.
Tradicionalmente, gran parte de la vigilancia científica se ha concentrado en las olas de calor marinas que suelen registrarse durante los meses estivales, cuando las temperaturas superficiales alcanzan sus máximos. Sin embargo, la investigación concluye que esa visión resulta insuficiente.
Los científicos comprobaron que los efectos ecológicos aparecieron también durante otras estaciones. Aunque muchos episodios coincidieron con periodos cálidos, las alteraciones no desaparecieron al terminar el verano, sino que continuaron afectando a distintas regiones oceánicas a lo largo del calendario.
Según la autora principal del estudio, Shannon Klein, uno de los mensajes más claros de la investigación es que comprender el impacto del calentamiento oceánico exige una vigilancia permanente y no únicamente durante los episodios clásicos de calor extremo.
¿Por qué ocurre esta alteración permanente?
El océano actúa como uno de los principales reguladores térmicos del planeta y absorbe gran parte del exceso de calor generado por el incremento de gases de efecto invernadero.
Ese calor acumulado modifica numerosos procesos físicos y biológicos. De hecho, cuando la temperatura del agua permanece elevada durante periodos prolongados, disminuye el oxígeno disponible para múltiples especies y aumenta el estrés fisiológico de peces, corales e invertebrados. Asimismo, cambian los patrones migratorios, proliferan determinadas microalgas perjudiciales y algunas especies desplazan su distribución hacia aguas más frías, lo que provoca que los ecosistemas pierdan capacidad para recuperarse entre un episodio extremo y otro.El estudio señala que el 98 % de los impactos ecológicos documentados estuvieron asociados a temperaturas oceánicas inusualmente elevadas, lo que convierte al calentamiento del mar en el principal factor común observado durante este periodo excepcional.
No obstante, los investigadores también advierten de que otros fenómenos extremos —como tormentas intensas y eventos meteorológicos severos— actuaron conjuntamente con el calentamiento, aumentando la presión sobre numerosos ecosistemas.
Corales, pesquerías y biodiversidad entre los sectores más afectados
Las consecuencias identificadas abarcan prácticamente todos los niveles de la vida marina. Los arrecifes coralinos volvieron a sufrir episodios de blanqueamiento, uno de los indicadores más visibles del estrés térmico. Cuando el agua permanece demasiado caliente durante demasiado tiempo, los corales expulsan las algas simbióticas que les proporcionan nutrientes y color, debilitándose hasta poder morir.
Al mismo tiempo, la investigación documentó alteraciones en bancos pesqueros, mortalidad de organismos marinos, pérdida de hábitats y cambios en la distribución de múltiples especies. Estas modificaciones tienen repercusiones que van más allá de la conservación ambiental, ya que afectan directamente a actividades económicas vinculadas a la pesca, el turismo y otros sectores de la denominada economía azul.
Los autores aclaran que el estudio no pretende predecir exactamente qué ocurrirá en el futuro, pero sí identificar patrones de vulnerabilidad. El análisis permite localizar regiones y ecosistemas donde los riesgos ecológicos y económicos podrían incrementarse si el calentamiento global continúa cerca de los niveles actuales o sigue aumentando.
Esta información resulta especialmente útil para diseñar programas de conservación, mejorar los sistemas de vigilancia y orientar la gestión de recursos marinos en zonas especialmente sensibles.
Otra de las principales conclusiones del trabajo es que los actuales sistemas de monitorización pueden estar dejando escapar parte del problema. Si las alteraciones ecológicas aparecen también durante otoño, invierno y primavera, limitar la observación científica a los meses tradicionalmente más cálidos reduce la capacidad para detectar cambios tempranos y responder con rapidez.
Los investigadores consideran que la vigilancia marina deberá evolucionar hacia modelos continuos durante todo el año que permitan comprender mejor la interacción entre el calentamiento oceánico, los fenómenos meteorológicos extremos y la respuesta de los ecosistemas.
El propio equipo investigador subraya que se trata de una evaluación rápida de un periodo excepcional y que muchos de los efectos seguirán desarrollándose en los próximos años. Aun así, el estudio constituye una referencia relevante porque ofrece una imagen real de cómo reaccionaron los océanos cuando el planeta rebasó temporalmente uno de los umbrales climáticos más debatidos de las últimas décadas. @mundiario