Los precios de la gasolina presionan el bolsillo de los consumidores, por lo que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, exigió este lunes a los vendedores de combustible en el país reducir “de inmediato” los precios, y advirtió que si no lo hacen habrá “grandes problemas” en el futuro.
Como acostumbra, a través de su red social, Trump instó a fijar la gasolina en torno a los 2.50 dólares por galón y pidió además a California reducir sus impuestos sobre los combustibles, al considerar que estas cargas fiscales elevan artificialmente el precio final.
Llenar el tanque por 2.50 dólares por galón suena atractivo para millones de automovilistas, pero también obliga a cuestionar: ¿puede un presidente de Estados Unidos ordenar que baje el precio de la gasolina?
Esto mientras el petróleo ya ronda los 68-71 dólares por barril, por lo que acusa a algunos minoristas de aprovecharse de los consumidores; incluso anunció investigaciones por posibles prácticas especulativas.
¿Puede Trump obligar a bajar precios?
La realidad es que no, en Estados Unidos el precio de la gasolina no lo fija el presidente ni el gobierno federal, lo determina un mercado privado en el que participan productores de petróleo, refinerías, distribuidores, transportistas y más de 145 mil estaciones de servicio, muchas de ellas independientes.
Lo que sí puede hacer un presidente es influir indirectamente mediante decisiones como:
- Liberar petróleo de la Reserva Estratégica.
- Autorizar o restringir producción petrolera.
- Impulsar cambios regulatorios.
- Modificar sanciones internacionales.
- Solicitar investigaciones por posibles prácticas anticompetitivas.
Pero ninguna de esas facultades permite imponer un precio específico en las bombas.
¿Por qué no baja igual que el petroleo?
En el precio del combustible aparece un fenómeno que los analistas llaman “rockets and feathers”, en el que cuando el petróleo sube, la gasolina aumenta casi de inmediato como un cohete, pero cuando el petróleo baja, el precio al consumidor desciende lentamente, como una pluma.
Esto ocurre porque las estaciones venden combustible comprado semanas antes, además de que siguen existiendo costos de refinación, transporte, almacenamiento, impuestos y comercialización.
Precio de la gasolina en EE. UU.
De acuerdo con la AAA, el precio promedio nacional es de 3.86 dólares por galón, muy lejos del objetivo planteado por el presidente Trump este lunes.
Durante mayo el promedio nacional alcanzó aproximadamente 4.56 dólares, el punto más alto del año, impulsado por la guerra entre Estados Unidos e Irán y la incertidumbre sobre el Estrecho de Ormuz.
Desde entonces el precio ha bajado cerca de 70 centavos por galón.
Estados más caros
Los datos de AAA muestran que:
- Hawái mantiene el promedio más alto del país, con alrededor de 5.50 dólares por galón, lo cual se atribuye a su ubicación geográfica.
- California continúa entre los estados más caros debido a sus elevados impuestos estatales, regulaciones ambientales específicas y costos de refinación.
En contraste, estados productores como Texas, Mississippi o Oklahoma suelen registrar algunos de los precios más bajos.
¿Qué pasa con el petróleo?
El mercado petrolero efectivamente ya comenzó a relajarse, tras el acuerdo preliminar entre Washington y Teherán para retomar negociaciones y reducir la tensión en Medio Oriente.
Paulatinamente el petróleo perdió buena parte de la prima de riesgo que había acumulado durante el conflicto.
Este lunes:
- WTI cotizaba alrededor de 70.75 dólares por barril.
- Brent rondaba los 73.91 dólares.
Hace apenas dos semanas ambos indicadores se encontraban considerablemente más altos debido al temor de una interrupción prolongada del suministro mundial tras los ataques y la incertidumbre sobre el Estrecho de Ormuz.
Desde entonces el petróleo ha retrocedido alrededor de 20% durante junio, aunque continúa por encima de los niveles previos al conflicto.
¿Es posible llegar a 2.50 dólares?
La mayoría de los analistas considera que, en las condiciones actuales, ese precio es poco probable.
Para alcanzar un promedio nacional cercano a 2.50 dólares sería necesario combinar varios factores al mismo tiempo:
- Petróleo mucho más barato.
- Mayor capacidad de refinación.
- Menores costos logísticos.
- Reducción de impuestos estatales en algunos mercados.
- Competencia más agresiva entre estaciones.
Por ahora, la tendencia sí apunta a precios más bajos conforme disminuye la tensión geopolítica, pero especialistas consultados por Axios y AAA advierten que el descenso será gradual y que la gasolina difícilmente regresará a niveles previos al conflicto en el corto plazo.