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Mundiario 22 Aug, 2026 02:04

Marruecos exige un “órgano de diálogo” sobre Ceuta y Melilla: España responde que “son españolas”

La cuestión de Ceuta y Melilla vuelve a irrumpir en la relación entre España y Marruecos en uno de los momentos más delicados de los últimos años. El ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, ha reclamado la creación de un órgano bilateral de diálogo destinado a abordar el futuro de las dos ciudades autónomas y ha reivindicado para su país unos supuestos “derechos históricos y geográficos” sobre ambos territorios.

La respuesta del Gobierno español ha sido inmediata, aunque contenida en su formulación diplomática. El Ministerio de Asuntos Exteriores ha trasladado a Rabat, a través de los canales oficiales, su rechazo absoluto a cualquier planteamiento que cuestione la soberanía española. “Ceuta y Melilla son dos ciudades españolas frontera de España y de la UE”, reza la escueta nota remitida por vía diplomática a Rabat, que advierte de que ambas ciudades “forman parte de la integridad territorial y de la soberanía de España reconocida internacionalmente y son igualmente parte integrante del territorio de la UE”.

La declaración de Exteriores no deja margen a una interpretación negociadora sobre la soberanía. El departamento dirigido por José Manuel Albares subraya que ambas ciudades forman parte de la integridad territorial española, están reconocidas internacionalmente como territorio español y son también parte de la Unión Europea. “Rechazamos y rechazaremos tajantemente cualquier planteamiento distinto respecto a Ceuta y Melilla”, añade el Gobierno.

La novedad de las declaraciones de Ouahbi no reside tanto en la reivindicación —Marruecos mantiene históricamente su reclamación sobre Ceuta y Melilla— como en el mecanismo que propone para abordarla. En una entrevista concedida a la televisión pública marroquí 2M, el ministro ha defendido la creación de un “espacio” o “comité de diálogo” entre España y Marruecos para tratar el tema sobre el cual, a su juicio, “no es posible guardar silencio”. Su objetivo, según ha explicado, sería discutir el futuro de las dos ciudades y alcanzar una “solución definitiva”.

Ouahbi sostiene que Marruecos no puede permanecer en silencio sobre una cuestión que considera vinculada a sus intereses nacionales. “No beneficia ni al futuro ni al presente que se guarde silencio sobre ello; debe ser discutido para encontrar una solución definitiva que ponga fin a esta situación, la reintegración de Ceuta y Melilla al seno de la patria”, reivindicó el ministro.

El ministro habla expresamente de la eventual “reintegración” de las ciudades autónomas españolas Marruecos, al tiempo que insiste en que Rabat está dispuesto a abordar la cuestión mediante la negociación y con una estrategia a largo plazo. La posición española es radicalmente diferente: para Madrid, no existe una cuestión de soberanía pendiente que deba ser negociada. La diferencia de fondo resulta especialmente significativa porque se produce en plena crisis bilateral derivada de la llegada masiva de migrantes a Ceuta desde territorio marroquí.

Tres semanas después de la crisis migratoria

Las declaraciones del ministro marroquí llegan cuando todavía no se ha cerrado la crisis provocada por la entrada masiva de personas en Ceuta a finales de julio. La emergencia puso a prueba la capacidad de respuesta de las administraciones españolas y desencadenó una fuerte presión política sobre el Gobierno de Pedro Sánchez. La ciudad autónoma continúa afrontando las consecuencias de aquella llegada masiva, con especial dificultad en la gestión de los menores no acompañados y de los procedimientos de retorno.

En este contexto, las palabras de Ouahbi adquieren una dimensión adicional. La reivindicación territorial reaparece cuando la relación bilateral está sometida a una presión extraordinaria y cuando España intenta coordinar con Marruecos las devoluciones y la gestión de los ciudadanos marroquíes que permanecen en Ceuta. El propio ministro de Justicia ha aprovechado su intervención para reclamar al Gobierno español la entrega de los menores marroquíes que continúan en la ciudad autónoma.

La figura de Ouahbi añade relevancia política a sus declaraciones. No se trata de un dirigente ajeno al núcleo institucional marroquí: es uno de los ministros nombrados directamente por el rey Mohamed VI. Además, no es la primera vez que durante las últimas semanas ha utilizado públicamente la cuestión de Ceuta y Melilla para elevar el tono de la relación con España.

Sus intervenciones anteriores ya apuntaban a una estrategia de largo recorrido: reivindicar los territorios, insistir en el argumento histórico y geográfico y defender que la cuestión debe abordarse mediante el diálogo bilateral. Ahora ha dado un paso más al trasladar esa propuesta a la televisión pública marroquí y plantear formalmente la creación de una estructura de negociación.

IU reclama una respuesta más contundente

La posición del Gobierno tampoco ha satisfecho plenamente a sus socios parlamentarios. El portavoz de Izquierda Unida, Enrique Santiago, ha reclamado una respuesta “mucho más firme” frente a Marruecos. En declaraciones a RNE, ha sostenido que los habitantes de Ceuta y Melilla quieren seguir formando parte de España y que, por tanto, “no hay nada que mediar”.

Santiago ha vinculado además la reivindicación territorial con la reciente crisis migratoria, que IU interpreta como un posible “ataque híbrido” contra España. La afirmación introduce un elemento adicional en el debate: mientras el Gobierno mantiene un lenguaje diplomático y evita calificar oficialmente la crisis migratoria como una agresión de Estado, parte de sus aliados reclama una respuesta política más dura frente a Rabat. @mundiario

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