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Publimetro 07 Oct, 2026 17:35 (4 min de lectura)
Observatorio Neutral

Dormir mal puede aumentar riesgo de ansiedad y depresión

Por Alejandro Granados En Salud Mexico
Dormir mal puede aumentar riesgo de ansiedad y depresión
PUNTOS CLAVE DEL ANALISIS (IA SCOPE)
• Dormir mal frecuentemente incrementa riesgo de ansiedad y depresión.
• El especialista Juan Ramón Morales Navarro destaca la importancia del descanso para el bienestar físico y emocional.

Dormir mal de manera frecuente puede afectar la memoria, la concentración, la energía y el comportamiento, además de incrementar el riesgo de presentar síntomas relacionados con ansiedad y depresión, advirtió el psicólogo Juan Ramón Morales Navarro, especialista en Medicina del Sueño.

En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora el 10 de octubre, el especialista llamó a considerar el descanso como un componente fundamental para preservar el bienestar físico y emocional.

El sueño cumple funciones esenciales para el organismo, ya que durante este periodo se desarrollan procesos relacionados con la recuperación física, reparación de tejidos, consolidación de la memoria y aprendizaje.

“Cuando no dormimos bien esto puede detonar en algunas agravantes en nuestra salud: hablamos de síntomas ansiosos, síntomas depresivos, también cansancio, fatiga, que no tengamos buena memoria, problemas de concentración”, explicó Morales Navarro.

El colchón, la almohada, la postura, los horarios, el estrés y hasta el uso del celular pueden determinar qué tan reparador es nuestro sueñoEl colchón, la almohada, la postura, los horarios, el estrés y hasta el uso del celular pueden determinar qué tan reparador es nuestro sueño

¿Cuándo dormir mal se convierte en un problema crónico?

El especialista señaló que las alteraciones del sueño adquieren mayor relevancia cuando se presentan de manera constante.

Se considera que el problema puede volverse crónico cuando ocurre más de tres veces por semana durante un periodo superior a tres meses.

En estas circunstancias, la duración y calidad del descanso pueden deteriorarse progresivamente, con mayor dificultad para conciliar el sueño, despertares constantes durante la noche y reducción de las etapas de sueño profundo.

“Nuestro sueño va disminuyendo su cantidad y su calidad. Vamos alargando cuánto tiempo nos tardamos en quedarnos dormidos, pero también vamos aumentando la cantidad de despertares, microdespertares, y se va desestructurando nuestra arquitectura de sueño, vamos perdiendo sueño profundo, sueño de calidad y vamos ganando sueño ligero. Esto es un problema bidireccional porque vamos generando más síntomas depresivos y ansiosos y estos, a su vez, van empeorando nuestro sueño”, advirtió.

Insomnio eleva riesgo de depresión y ansiedad

La relación entre los trastornos del sueño y la salud mental también ha sido documentada en investigaciones científicas.

Un metaanálisis de estudios prospectivos publicado en 2016 en la revista BMC Psychiatry, que incluyó a más de 172 mil participantes, encontró que las personas con insomnio presentaban 2.27 veces mayor riesgo de desarrollar depresión en comparación con quienes no tenían este problema.

Además, investigaciones científicas han encontrado que las personas con insomnio pueden tener hasta 3.23 veces mayores probabilidades de desarrollar un trastorno de ansiedad.

“Estos hallazgos refuerzan la importancia de atender de manera oportuna las alteraciones persistentes del sueño y no considerarlas únicamente como una consecuencia de otros problemas de salud”, declaró el psicólogo del Centro Neurológico y de Sueño.

Cerebro y fases del sueño. - FW/IA [Elemento]Cerebro y fases del sueño. - FW/IA [Elemento]

Sueño y salud mental tienen una relación bidireccional

Morales Navarro enfatizó que la relación funciona en ambos sentidos: la ansiedad y la depresión pueden dificultar conciliar o mantener el sueño, mientras que un descanso insuficiente o fragmentado puede aumentar la vulnerabilidad a síntomas emocionales.

Dormir de forma deficiente también puede afectar la concentración, reducir la energía y disminuir la capacidad de las personas para afrontar situaciones de estrés cotidiano.

Por ello, el especialista señaló que resulta necesario abordar de manera integral tanto las alteraciones del sueño como los trastornos del estado de ánimo, debido a que atender únicamente uno de estos problemas sin considerar el otro puede limitar la recuperación del paciente.

En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, el experto llamó a prestar atención a los hábitos de descanso y buscar atención especializada cuando las dificultades para dormir sean persistentes.

La conmemoración del próximo 10 de octubre busca también recordar que el bienestar mental está relacionado con un sueño adecuado y con la atención oportuna de las alteraciones que pueden afectar su calidad y duración.

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