León.- Con la participación de 30 autores invitados, de diversas entidades del país, León fue sede del Festival de Haiku Verano 2026, un encuentro literario que, del 12 al 14 de junio, reunió talleres, conferencias, presentaciones de libros y actividades culturales dedicadas a la promoción y desarrollo de esta expresión poética en México.
El festival surge del trabajo de la Red Estatal de Literatura Literales Guanajuato, una comunidad integrada por alrededor de 3 mil personas en redes sociales. Su impulsor, Josué Morales, coordinador estatal de la Red de Tertulias Literarias Guanajuato, explicó que la iniciativa nació a partir del vínculo con agrupaciones especializadas en haiku de otras entidades, especialmente de la Ciudad de México.
El haiku se caracteriza por ser un micropoema de tres versos con una estructura métrica de 5, 7 y 5 sílabas. Tradicionalmente, está vinculado a la naturaleza mediante el uso del “kigo”, una palabra estacional relacionada con la primavera, el verano, el otoño o el invierno, además de estar influido por la filosofía zen.
Esta segunda edición da continuidad al Primer Encuentro Nacional de Haiku realizado en León en junio de 2025, convocado por Ángel Acosta y Josué Morales. En esta ocasión participan representantes de Guanajuato, Querétaro, Ciudad de México, el Estado de México, Guadalajara y Colima, consolidando a León como un espacio de encuentro para la difusión y desarrollo del haiku en México.
Josué Morales, coordinador estatal de la Red de Tertulias Literarias Guanajuato./Fotos: Gerardo García
Durante el encuentro se presentó el libro “Ollin Haiku”, una propuesta en la que participan 26 poetas que adaptan la forma poética japonesa a la cultura mexicana mediante el uso de referencias naturales propias del país, como el zapote, el tejocote, el pirul, el huizache, el nopal y la tuna. La obra fue compilada por Román Alonso Villareal Macías e ilustrado por José Luis Vidal Ávila.
Además, los asistentes participaron en mesas redondas y lecturas de haiku, se presentaron performance de danza y de cosplay, y un dueto musical de guitarra y flauta. Las actividades concluyeron con una presentación performática a cargo de la leonesa Daira Yirel Trujillo.
Raíces compartidas
Denys Juárez, Liliana Pérez y Josué Morales durante el evento literario./Fotos: Gerardo García
El festival inició con la ponencia “Raíces compartidas entre el haiku japonés y la poesía del rey poeta Nezahualcóyotl”, impartida por la traductora y gestora cultural de la Ciudad de México, Coral Chamuari.
La ponente destacó los puntos de encuentro entre ambas tradiciones literarias, particularmente entre los poemas de despedida escritos por los samuráis japoneses, conocidos como jisei o poemas de muerte, y la reflexión sobre la fugacidad de la existencia presente en la poesía náhuatl.
Recordó que, durante sus estudios en Japón, descubrió coincidencias temáticas entre estos poemas y los versos de Nezahualcóyotl, máximo representante de la tradición poética náhuatl, conocida como “in xochitl in cuicatl”. Como ejemplo, citó el célebre poema del gobernante texcocano que reflexiona sobre lo efímero de la vida y la impermanencia de todas las cosas.
Detalló que la cultura y la poesía de Nezahualcóyotl tienen una profunda relación con la naturaleza y están atravesadas por ella. En ambas tradiciones poéticas se aborda la fugacidad de la vida.
Ante el inexorable hecho de nuestra propia muerte, en el caso de la poesía de Nezahualcóyotl y de la palabra florida se manejaban los conceptos de flor y canto. Esto quiere decir que para ellos era importante encontrar la armonía entre lo que hablamos y lo que hacemos. Esa congruencia constituía el rostro de la persona y era reflejo de su corazón”, compartió la conferencista.
Asimismo, explicó que, como parte de su preparación para la guerra, los samuráis, cultivaban disciplinas artísticas y espirituales como la poesía haiku, la caligrafía y el arte de la fragancia. Estas prácticas, influenciadas por la filosofía taoísta, eran concebidas como caminos para el perfeccionamiento personal y espiritual.
Finalmente, compartió diversos ejemplos de estos poemas. Entre ellos destacó el de Saigo Chieko, mujer samurái e hija de un asesor militar del clan Aizu, quien expresó en sus versos la fortaleza espiritual frente a la adversidad: “Mi cuerpo, como bambú, se dobla con el viento, pero mi espíritu es inquebrantable”.
MGM