Donald Trump quería convertir la histórica piscina reflectante situada entre el Monumento a Lincoln y el Monumento a Washington en uno de los emblemas visuales de las celebraciones del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos. Sin embargo, el resultado ha sido exactamente el contrario: una obra presentada como un éxito presidencial se ha transformado en un sonoro fracaso que ha desatado críticas políticas, dudas técnicas y una avalancha de bromas en todo el país.
La intervención, valorada en 14,2 millones de dólares, tenía como objetivo solucionar antiguos problemas de filtraciones y ofrecer una imagen renovada de uno de los lugares más visitados de la capital estadounidense. Trump había promocionado personalmente el proyecto durante semanas, asegurando que lograría una transformación que sus predecesores no habían sido capaces de ejecutar.
La idea central consistía en impermeabilizar el fondo del estanque y recubrirlo con un intenso color azul inspirado en la bandera estadounidense. Según el presidente, este diseño permitiría reflejar de manera espectacular el gran obelisco del Monumento a Washington, creando una imagen icónica para las celebraciones patrióticas previstas para el próximo 4 de julio.
Pero la realidad terminó siendo muy distinta.
Del azul patriótico al verde fluorescente
Pocos días después de finalizar las obras comenzaron a aparecer los primeros signos de un problema inesperado. El agua empezó a adquirir una tonalidad verdosa que fue intensificándose con rapidez hasta convertir gran parte de la superficie en una masa cubierta por algas.
Las imágenes no tardaron en difundirse por redes sociales y medios de comunicación. Turistas sorprendidos fotografiaban una escena que contrastaba radicalmente con las promesas realizadas desde la Casa Blanca. En lugar de un espejo perfecto reflejando los monumentos nacionales, los visitantes encontraban un estanque cubierto de vegetación acuática y espuma flotante.
La situación obligó a movilizar equipos de limpieza que durante días trabajaron para retirar las algas acumuladas en una superficie que contiene más de 25 millones de litros de agua.
Un aluvión de burlas en televisión y redes sociales
La transformación de la piscina en un gigantesco charco verde se convirtió rápidamente en munición para los programas de humor estadounidenses.
Los principales presentadores de la televisión nocturna aprovecharon el incidente para ironizar sobre el resultado de una obra que Trump había presentado como un ejemplo de eficiencia y buena gestión. Las comparaciones con personajes de ficción y películas de animación inundaron las redes sociales, mientras numerosos usuarios compartían fotografías del estanque acompañadas de comentarios satíricos.
Las bromas se multiplicaron precisamente porque el propio presidente había elevado las expectativas alrededor del proyecto. Durante meses aseguró que sería capaz de resolver problemas que, según él, las administraciones anteriores habían sido incapaces de solucionar pese a gastar cantidades mucho mayores de dinero público.
? CENA INUSITADA | O espelho d’água do Lincoln Memorial, em Washington D.C., ficou verde após a proliferação de algas, poucos dias depois de o governo americano ter investido 14 milhões de dólares na reforma do monumento.
— Metrópoles (@Metropoles) June 17, 2026
?? xkloosive (ig) e Alex Wright via Storyful pic.twitter.com/UoUarxEl89
Los expertos cuestionan el diseño elegido
A medida que la polémica crecía, comenzaron a surgir explicaciones técnicas sobre las posibles causas del problema.
Algunos especialistas apuntan a que el recubrimiento azul oscuro podría favorecer una mayor absorción del calor solar, elevando la temperatura del agua y creando condiciones ideales para la proliferación de algas.
Las autoridades responsables del mantenimiento han defendido que la situación es temporal y han atribuido parte del problema a residuos biológicos acumulados en las conducciones durante las obras. Sin embargo, los tratamientos aplicados hasta ahora no han conseguido eliminar completamente el fenómeno.
Entre las medidas adoptadas figura la utilización de nuevas tecnologías de oxigenación y la aplicación de productos destinados a combatir la proliferación de microorganismos, aunque los resultados siguen siendo objeto de debate.
¿Quién cree que tiene la culpa de que el estanque acabe así? Acabo de salir del Reflecting Pool frente al Monumento a Lincoln. Ayer le echaron galones y galones de agua oxigenada. La pintura azul impulsada por Trump está ya cubierta de algas y el agua se purifica con estos tubos… pic.twitter.com/BgYwBlFQkY
— David Alandete (@alandete) June 17, 2026
El fracaso visual del proyecto ha reabierto además las críticas sobre la forma en que fueron adjudicados los contratos.
La reforma fue encargada directamente a dos empresas sin recurrir a un proceso competitivo de licitación pública. La Administración justificó esta decisión alegando la necesidad de acelerar los trabajos para que estuvieran concluidos antes de las celebraciones nacionales previstas para este verano.
Sin embargo, los detractores del proyecto consideran que la urgencia invocada por la Casa Blanca no justifica la ausencia de concurso público, especialmente tratándose de una intervención multimillonaria financiada con dinero de los contribuyentes.
Otro revés para la imagen de Trump
La piscina reflectante se ha convertido así en un nuevo quebradero de cabeza para un presidente que pretendía dejar una huella visible en la capital estadounidense a través de proyectos emblemáticos.
The Lincoln Memorial reflecting pool is green with algae again, despite Trump's $14 million renovations. pic.twitter.com/yNei1f5cUb
— Daily Mail (@DailyMail) June 16, 2026
Lo que debía ser una demostración de capacidad de gestión ha terminado generando un intenso debate sobre el uso de fondos públicos, la planificación de las obras y la efectividad de las decisiones adoptadas.
A pocas semanas de las celebraciones del 4 de julio, la gran incógnita es si las autoridades conseguirán devolver a la histórica piscina el aspecto que Trump prometió a los estadounidenses o si, por el contrario, la imagen de las aguas verdes acabará convirtiéndose en uno de los símbolos más incómodos de su mandato. @mundiario
Months of work, condensed into seconds. Watch the transformation of the Lincoln Memorial Reflecting Pool as crews drained, repainted, and refilled one of America's most iconic landmarks ahead of a busy summer season in Washington, D.C. pic.twitter.com/HBoJUx6n0t
— EarthCam (@EarthCam) June 9, 2026