MÉXICO-. En Japón se ha viralizado el caso de Shoji Morimoto, un hombre que ha convertido la presencia humana en un servicio pagado: acompañar a desconocidos sin intervenir, sin opinar y sin intentar socializar.
Desde 2018, Morimoto se ofrece como una especie de compañía neutral, contratado por personas que simplemente necesitan a alguien cerca.
No hace chistes, no da consejos y no fuerza conversaciones. Su rol es claro: estar presente.
Un servicio basado en la ausencia de interacción
Entre las solicitudes más comunes destacan:
- Acompañar a alguien a comer sin hablar
- Ir a eventos para evitar llegar solo
- Sentarse en silencio en espacios públicos
- Escuchar sin emitir juicios
- Acompañar procesos emocionales difíciles
Las reglas son estrictas: no existe contacto físico, no hay vínculos románticos y tampoco una relación emocional profunda.
Morimoto no busca convertirse en amigo, sino en una presencia temporal y segura.
Un modelo de compañía silenciosa que genera ingresos
El fenómeno ha llamado la atención por su impacto social y económico.
Morimoto recibe cientos de solicitudes al año, y cada encuentro puede durar varias horas, cobrado por sesión.
En algunos casos, el cliente define el pago.
Aun así, sus ingresos anuales han llegado a rondar los 80 mil dólares (aprox. un millón 400 pesos mexicanos).
@cbsmorningsEver needed a friend? “Do-Nothing, Rent-A-Man” offers a safe space for women in Japan. #CBSSaturdayMorning #RentAMan #Japan #CBS #ShojiMorimoto
? original sound - CBS Mornings
Los comentarios son:
- “Es inquietante pensar que alguien tenga que pagar por no sentirse solo.”
- “Esto dice mucho de la sociedad actual.”
- “No sé si es triste o genial, pero es muy real.”
El caso ha abierto conversación en redes sobre la soledad moderna y cómo, en algunos contextos, la compañía humana se ha convertido en un servicio transaccional.
Más allá de la curiosidad, el fenómeno deja entrever una realidad incómoda: la necesidad de conexión en medio de una sociedad cada vez más aislada.