Pedro Sánchez ha convertido la crisis de Ceuta en el asunto dominante de su regreso al curso político. Después de sus intervenciones en la SER y TVE, el presidente ha continuado su gira mediática en La Sexta con una posición que, lejos de corregirse, parece consolidarse. El presidente del Gobierno ha hecho una defensa cerrada de la relación con Marruecos, descartó asumir errores en la gestión de la crisis y trasladó parte del debate sobre las responsabilidades al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y al Poder Judicial.
Sánchez incluso justificó la necesidad de mantener una relación pragmática con Rabat. El presidente recordó que el país vecino es aquel al que deben retornar “una amplia mayoría” de los inmigrantes que llegaron a Ceuta y defendió que España necesita “articular una relación positiva” con Marruecos “para solucionar este problema y para que no vuelva a suceder”.
Es una posición que ha dejado al Gobierno políticamente aislado. El PP y Vox han elevado sus críticas, pero también los socios parlamentarios del Ejecutivo han mostrado discrepancias con una estrategia que evita señalar responsabilidades marroquíes pese a los informes desclasificados de La Moncloa, que dan cuenta sobre la actuación de las fuerzas de seguridad del país vecino durante la entrada masiva del 30 de julio.
La explicación de Moncloa se ciñe al pragmatismo, en el que conciben que romper o deteriorar gravemente la relación con Marruecos “sin pruebas sólidas” sobre su autoría en la crisis, tendría consecuencias mucho mayores para España. Sánchez se ha situado públicamente en esa misma tesis y ha descartado que detrás de su actitud exista cualquier tipo de dependencia de Rabat derivada del espionaje mediante Pegasus.
Durante las últimas semanas, la oposición ha alimentado la hipótesis de que Marruecos podría disponer de información sensible obtenida de los teléfonos de Sánchez y de otros ministros afectados por el espionaje. El Parlamento Europeo señaló en 2023 a Rabat como posible responsable de esos ataques, y el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, increpó al presidente directamente en el Congreso para acusarle de ser supuestamente coaccionado por el reino alauí. “Para una serie de Netflix está bien, pero la realidad se construye en base a hechos y no a bulos”, respondió durante la entrevista.
Pedro Sánchez, sobre Ceuta: «No diría que se ha hecho mal; es una crisis humanitaria que exige la fortaleza del Estado de derecho. Pido paciencia, empatía hacia los ceutíes y que el Estado trabaje para resolver esta crisis más pronto que tarde». https://t.co/mktFIxzqVo
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Sin autocrítica sobre la gestión de Ceuta
El presidente ha preferido explicar su posición en términos de interés nacional, e insiste en que Marruecos es un socio imprescindible para gestionar los retornos y para evitar que una crisis como la de Ceuta vuelva a repetirse. “Es el país al que tienen que retornar una amplia mayoría de los inmigrantes que llegaron”, dijo Sánchez, para después decir que “desde un punto de vista pragmático necesitamos articular una relación positiva para solucionar este problema, y para que no vuelva a suceder”.
Sánchez tampoco aceptó determinar qué se hizo mal en Ceuta. Ante la pregunta de si el Ejecutivo había cometido errores, evitó asumir una responsabilidad concreta y respondió que no diría “que se ha hecho mal o no se ha hecho mal”. El presidente describió la situación como una “crisis humanitaria”, defendió los procedimientos para devolver a quienes no tengan derecho a permanecer en España y pidió “paciencia” y “empatía hacia los ceutíes”. También aseguró que el Estado trabaja para estabilizar la situación “más pronto que tarde”.
La explicación deja abiertas algunas de las cuestiones que han exacerbado las tensiones políticas desde que se produjo la entada masiva, el 30 de julio. El Gobierno no ofrece una cifra cerrada de inmigrantes que permanecen actualmente en la ciudad autónoma. Sánchez sostiene que nueve de cada diez personas que entraron ya se han marchado, mientras el Ejecutivo continúa ampliando la capacidad de acogida: unas 6.000 plazas para adultos esta semana y una previsión de alcanzar las 10.000 si fuera necesario. El mando único de la crisis, ostentado por el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, está previsto hasta finales de año. Sánchez confía en que para entonces la situación esté estabilizada.
? Sánchez: «Los WhatsApp no son prueba de que hubiera alertas; a mi juicio, es más al contrario. Hubo una atención por parte de las autoridades españolas y marroquíes, pero no en la proporción y movilización que vimos». https://t.co/m2wmT0l0zH
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Sánchez pide “autoevaluación” a los jueces
Sánchez ha seguido echando balones fuera sobre que el Gobierno no haya previsto la gravedad de la crisis, y ha seguido en la misma línea en la que sostiene que los servicios de inteligencia e información del Estado no detectaron la magnitud de la entrada masiva, no elevaron formalmente sus avisos y que, por ello, La Moncloa no actuó en consecuencia.
Los WhatsApp no son prueba de que hubiera alertas, a mi juicio es más bien al contrario, ha dicho sobre el mensaje que le envió un agente del CNI al jefe de Gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, que le señalaba las convocatorias para cruzar hacia la ciudad autónoma en dos grupos de Facebook con 180.000 seguidores. una atención, un estar pendientes por parte de las autoridades españolas, también de las autoridades marroquíes. “Lo que hubo efectivamente una atención, un estar pendientes por parte de las autoridades españolas, también de las autoridades marroquíes”, dijo el líder de los socialistas.
“Los ciudadanos tienen que saber que cuando hay información de inteligencia en un país serio como es España, lo que se hace es elaborar informes de inteligencia, compartirlos con los superiores, en este caso con los responsables políticos del Ministerio del Interior, del Ministerio de Defensa y el resto de los miembros del Gobierno para actuar”, remató el jefe del Ejecutivo.
El presidente también pasó pantalla para hablar de las relaciones del Poder Ejecutivo con el Poder Judicial. Después de haber evitado responder directamente sobre los posibles fallos del Ejecutivo, Sánchez recuperó aquella pregunta para dirigirla hacia los jueces. “Yo creo que también esos análisis de autocorrección, de autoevaluación, está bien que los hagan los propios jueces”, afirmó.
?? Sánchez esquiva la pregunta de un vecino de Ceuta sobre «por qué está acojonado con Marruecos». ?? «La realidad se tiene que construir con hechos y no con bulos». https://t.co/mZqvHC2vEj
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Las declaraciones de Sánchez siguen la línea de la estrategia que el Gobierno viene desplegando, en paralelo a su defensa, frente a las investigaciones judiciales que afectan al entorno de La Moncloa y el PSOE, o las decisiones que han levantado ampollas en la cúpula socialista como la condena al exfiscal general Álvaro García Ortiz, el rechazo a la aplicación de la ley de amnistía a Carles Puigdemont o la medida cautelar que suspende el derecho a voto de parte de los nacionalizados bajo la Ley de Memoria Democrática. @mundiario