El repique de la campana, los "¡vivas!" dedicados a los héroes nacionales y una multitud unida por sus raíces mexicanas marcaron la celebración del Grito de Independencia en el Centro de Convenciones de El Paso.
Más de un millar de personas procedentes de ambos lados de la frontera participaron en la ceremonia conmemorativa por el 216.º aniversario del inicio del movimiento independentista de México. La celebración reunió a familias, autoridades y representantes comunitarios de El Paso y Ciudad Juárez.
El momento más solemne de la noche ocurrió cuando el cónsul general de México en El Paso, Mauricio Ibarra Ponce de León, pronunció la tradicional arenga, vitoreó a los héroes que lucharon por la libertad del país y tocó la campana ante una concurrencia que respondió con entusiasmo: "¡Viva México!".
Antes de encabezar el Grito, Ibarra señaló que la conmemoración no solamente permitía recordar la historia de México, sino también reivindicar los ideales de libertad, justicia y unidad sobre los cuales se construyó la nación.
El diplomático destacó que México y Estados Unidos están unidos por mucho más que una frontera geográfica. Explicó que entre ambos países existen profundos vínculos familiares, históricos, culturales y económicos, fortalecidos diariamente por quienes residen y trabajan en esta región.
Como ejemplo, mencionó la estrecha relación entre El Paso y Ciudad Juárez, comunidades en las que la identidad mexicana permanece presente por medio de la música, las tradiciones, la gastronomía, el idioma y, sobre todo, las familias cuyos lazos trascienden la línea internacional.
Ibarra Ponce de León agradeció la asistencia de distintos líderes de la región y reconoció especialmente la presencia del alcalde de Ciudad Juárez, Héctor Ortiz Orpinel, y de su esposa, Angélica Mendoza. Señaló que su participación reflejaba la hermandad y cercanía que históricamente han mantenido las dos ciudades.
En el encuentro también participaron autoridades mexicanas y estadounidenses, representantes del Condado de El Paso, funcionarios de la región fronteriza e integrantes de la comunidad.
Además de la ceremonia cívica, los asistentes disfrutaron de un espectáculo artístico y de lucha libre, así como de una exhibición de fuegos pirotécnicos. Como parte de la celebración, la emblemática Estrella de la Montaña fue iluminada con los colores verde, blanco y rojo, convirtiéndose en un símbolo visible del orgullo mexicano desde distintos puntos de la frontera.
La ceremonia recordó el llamado realizado por Miguel Hidalgo y Costilla la madrugada del 16 de septiembre de 1810, acontecimiento que dio inicio a la lucha por la Independencia de México.
En El Paso, aquella memoria histórica volvió a reunir a una comunidad binacional que celebró sus raíces sin importar de qué lado de la frontera reside. La noche concluyó entre luces y colores patrios, reafirmando los vínculos que mantienen unidas a El Paso y Ciudad Juárez como una sola comunidad cultural.
jtorres@diariousa.com